Una boda con una burra sirvió para celebrar el día de San Antón en Revellinos de Campos (Zamora). (Efe).
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Existen muchas formas de demostrar el cariño por los animales, pero en esto, como en casi todo, la tradición manda y el día de San Antón es a los animales como el de San Valentín a las parejas.
Lo más habitual consiste en sacar a cada una de las mascotas con sus mejores galas a la calle para bendecirlos en las iglesias de cada ciudad, incluida Valladolid, donde ayer varias decenas de ciudadanos llevaron a sus animales para que fueran bendecidos.
Pero los amantes de los animales pueden hacer muchas cosas más. Un claro ejemplo lo pone la boda ficticia que se celebró ayer en Revellinos de Campos (Zamora) entre un vecino de la localidad y una burra, ataviada con todos los detalles de una novia tradicional.
Una noche antes, San Bartolomé de Pinares (Ávila) celebró la noche de Las Luminarias, en la que el fuego y los caballos son los protagonistas indiscutibles. Decenas de jinetes cruzaron las hogueras para cumplir con la tradición de purificar con el humo de piornos y
retamas en llamas las monturas.
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