Los padres, Rebekah y Glen Witter, de 32 y 42 años respectivamente, recurrieron en 2003 a este centro, donde crearon embriones para la fertilización in vitro que les permitieron tener su primer hijo en agosto de 2004.
A finales de agosto de 2005, dos días antes del Katrina, las autoridades del hospital subieron los tubos de conservación de embriones al tercer piso de la institución, salvándolos de la inminente inundación. Posteriormente, los tubos fueron rescatados por un equipo de policías. Cuando Rebekah y Glen se enteraron, decidieron tener al bebé que sobrevivió al diluvio.

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