Rashídova, que nació en 1875, nunca estuvo enferma, ni se quejó de ningún dolor ni ingirió medicinas, según sus familiares, citados por la agencia "Daguestán".
La anciana, huérfana desde una temprana edad y que no hablaba ruso, únicamente comía carne de pollo, huevo y leche, y no probaba el alcohol. Durante los últimos días su estado de salud era "satisfactorio", según el médico de cabecera que la trataba, aunque su visión había empeorado.
De los cinco hijos que acogió tras contraer matrimonio con un hombre viudo, únicamente uno de ellos, Gadzhifetdín de 86 años, aún vive.
Rashídova residió casi toda su vida en la remota localidad de Zidián, que se encuentra entre las montañas del Cáucaso y el Mar Caspio, localización que garantiza un clima saludable durante todo el año.
Historia viva
La mujer tiene todo el derecho a ser considerada la más vieja del mundo, como lo demuestra el pasaporte que le fue expedido recientemente, donde figura su fecha de nacimiento (1875).
Además, también fue testigo de la Revolución Bolchevique, la primera y segunda guerras mundiales -durante la que ayudó a cavar trincheras antitanque para frenar el avance nazi- y la desintegración de la Unión Soviética (1991).
Las montañas del Cáucaso son el hogar de algunas de las personas más viejas del planeta, debido a su aislamiento geográfico y sus milenarias costumbres, perfectos antídotos contra la ansiedad y el estrés, según algunos expertos.

Bankia regresa al parqué
El escándalo de las apuestas en Italia salpica a la selección
Cayetano Rivera, un guapo de pura cepa
Diecinueve muertos en accidentes de tráfico durante el fin de semana
Muere una mujer al saltar en paracaídas en Toledo
Crece la condena internacional a la masacre en Hula
Un museo deja que el público sea el comisario de una exposición
Krahe es juzgado hoy por 'cómo cocinar a un Cristo'



¡Sé el primero en hacerlo!