A todos ellos les toca pasarse por su oficina de Correos a recogerlo antes de 15 días porque si no lo devuelven al que lo envió. El 40% se centraliza en la plaza de la Rinconada y el resto en los demás despachos.
El problema va a más con los años, sobre todo en los barrios más jóvenes como Parquesol, Covaresa, Parque Alameda, La Victoria... En ellos es habitual que los vecinos, ya sean solteros o parejas, trabajen por las mañanas, que es cuando los carteros hacen el reparto. En el centro y zonas más envejecidas ocurre menos.
Horas de reparto
Los carteros llegan a sus oficinas a coger la correspondencia a las ocho de la mañana y empiezan el reparto aproximadamente una hora más tarde. Cada uno hace su recorrido y en torno a las 13.30 horas lo terminan. Las mismas horas que una jornada laboral normal.
Correos en cifras
53.000.000: Envíos que se reparten cada año en la capital. La mayoría correo comercial. Son 18.500 diarias.
186: Carteros hay en Valladolid, 162 de correspondencia ordinaria y 22 de envíos urgentes.
87: Buzones hay en la ciudad donde dejar cartas.
Oficinas de Correos en la capital
Zona Sur: c/ Ultramar, 1. Lun-Vie: de 8.30 a 20.30. Sab: 9.30-13 h.
Delicias: c/ Canterac, 1. Lun-Vie: de 8.30 a 20.30. Sab: 9.30-13 h.
H. Rey: c/ J. L. Arrese, 1. Lun-Vie: de 8.30 a 14.30. Sab: 9.30-13 h.
Rondilla: av/ Palencia, 39. Lun-Vie: de 8.30 a 20.30. Sab: 9.30-13 h.
San Cristóbal: c/ Aluminio. L-V: de 8.30 a 20.30. Sab: 9.30-13 h.
Parquesol: c/ C. Habana, 1. L-V: de 8.30 a 20.30. Sab: 9.30-13 h.
Central: pz/ Rinconada. Lun-vier: de 8.30 a 20.30. Sab: 9.30-14 h.
Centros comerciales: Vallsur, los dos Corte Inglés...
Los que mejor reparten de españa
Victoria de la Posada. 38 años, 15 años como cartera.
«Nos lo tomamos muy en serio»
Trabaja en una de las tres unidades de reparto ordinario que existen en Valladolid. Son más de 35 carteros y tienen el honor de haber sido reconocidos en junio como los más eficientes de toda España. «Nos tomamos muy en serio nuestro trabajo. Lo que más nos pasa últimamente es que la gente no nos abre la puerta, sobre todo, porque a la hora en la que llegamos no suelen estar. En determinados tipos de envíos estamos obligados a intentar la entrega varias veces, depende de lo que sea, si no, dejamos notificación. Las cosas han cambiado mucho. Yo antes repartía en un pueblo y el cartero era algo importante, como el cura o el médico. Hoy en día eso ya no es así. Ahora somos un trabajador como otro cualquiera. Cada vez hay más cartas, pero son comerciales, recibos etc... Lo que hay es menos cartas personales, como antaño, del novio... de familiares... etc. Eso sí, sigo llevando giros y, cuando la gente los espera, nos reciben desde la ventana y salen en cuanto nos ven llegar».


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