1.-Soy una mujer de 23 años felizmente casada, tengo un niño de 11 meses y mi problema es el siguiente.
Desde que he tenido el niño, he empezado a tomar pastillas anticonceptivas, y no sé si por el niño o por las pastillas, el caso es que me han disminuido muchísimo las ganas de hacer el amor.
Él lo entiende, pero a mí me sabe mal porque le quiero muchísimo. Antes nunca teníamos problemas y nos gustaba mucho hacerlo, no sé que es lo que me ha pasado. Elia (Girona).
El nacimiento de un bebé es un acontecimiento que, la mayoría de las veces, altera los ritmos de los padres.
Algunas mujeres tienen menos ganas de hacer el amor en los primeros años de sus hijos, pero la mayoría recuperan el deseo espontáneamente
El sexo no es ajeno a estos ritmos y los mismo que una enfermedad, un disgusto o unas vacaciones pueden mejorar o empeorar la frecuencia de unas buenas relaciones sexuales, la llegada de un nuevo miembro a una familia también modifica las costumbres sexuales.
Es cierto que algunas mujeres bajan la frecuencia de su deseos los dos primeros años de la vida de sus hijos pero la mayoría recupera el deseo espontáneamente si no se preocupan por ello y no empiezan a comerse “el coco”.
Los conflictos no están en las cosas, que son como son, están en lo que creemos de las cosas. La píldora puede producir una falta de deseo en los primeros meses del tratamiento pero luego desaparece.
El mejor consejo que puedo darte es que busquéis un espacio y un tiempo para vuestra relación, a lo mejor alejándoos del niño para recuperar la sensación de pareja que teníais ante de que él viniera a este mundo.
Es mejor “quedar” y hacer una fiesta aunque sea poco frecuente que sentirse culpable y hacerlo sin ganas porque el otro “lo necesita”.Establecer ritmos también es bueno, crear hábitos, como salir a cenar los viernes o quedar con amigos los miércoles para ir al cine, el sexo también necesita su planificación y estar en vuestra agenda como cualquier otra actividad placentera.
2.- Soy un chico de 26 años y me gusta la ropa interior negra y los zapatos de aguja, disfruto mucho tanto poniéndomelos como viéndolos en otros o en escaparates.
Disfruto mucho con la ropa interior negra y los zapatos de aguja : ¿existe tratamiento para mi enfermedad?
Nunca he comentado con nadie mi enfermedad y hasta ahora lo he llevado bien, pero he conocido a una chica que me encanta como mujer y como persona y no me atrevo a decirle nada.
Tengo miedo a que se crea que soy un monstruo y la verdad es que estoy empezando a considerarme un anormal. ¿Hay algún tratamiento para mi problema? Melchor. Málaga.
El fetichismo, que es la necesidad de la presencia de un objeto para la completa satisfacción sexual, sólo se considera problema cuándo el objeto sustituye a la persona. Cuándo esto no es así, no sólo no se considera problema sino que la moderna sexología considera que todos tenemos un componente fetichista absolutamente necesario para que el deseo sexual se manifieste.
Este componente forma parte del objeto de deseo sexual y constituye lo que en otras áreas de la conducta humana llamamos gustos ¿por qué una personas prefieren los colores cálidos y otras los fríos? ¿Por qué unos van al mar y otros a la montaña? ¿Por qué unos comen unos alimentos y otros no?
Comenta tus gustos con tu novia, seguramente te acepte. El fetichismo sólo es problema si el objeto sustituye a la persona
Son preguntas que no tienen más que una respuesta: por nos gusta... En sexo es igual las preferencias forman una parte importante de la erótica y sin ellas el sexo se queda prácticamente en nada.
Lo mejor que puedes hacer es comentar tus gustos con tu novia, si le hablas sencillamente y sin culpas, posiblemente ella acepte los acepte como un juego erótico y esto le permita contarte los suyos, con lo que ambos enriqueceréis vuestra relación sexual.
3.- Soy una chica de 22 años, tengo novio y nuestra vida sexual ha sido muy buena hasta hace una año, justamente cuando adelgace 8 Kg.
Desde entonces empecé anotar que cuando mi chico me penetraba mi vagina hacia unos ruidos parecidos a los pedos. Me daba mucha vergüenza y lo que hacía era intentar dominarlos, pero no hay manera.
Parece una locura pero he llegado a obsesionarme de tal modo que estoy dejando de tener relaciones. Lo malo es que como a él no le he dicho nada se está empezando a mosquear. ¿Qué me ocurre? ¿Como puedo evitarlo? María.-
Lo que te ocurre es bastante frecuente, les ocurre a la mayoría de las mujeres sobretodo si están delgadas porque la vagina, que es como un hueco elástico, con los movimientos del coito coge el aire que es impulsado por el pene y lo suelta luego produciendo esos ruiditos que a ti tan poco te gustan.
Esos ruidos forman parte de la relación sexual como los jadeos o los gritos y a la mayoría de los hombres les excita oírlos porque indican que estás pasándolo bien.
No es bueno obsesionarse por cosas que son absolutamente naturales y mucho menos intentar reprimirlas. Quítate de la cabeza esas obsesiones y sobretodo háblalo con él para que te des cuenta de que no le importa y que estas haciendo una montaña de un grano de arena.
- Somos una pareja joven (26, 30) y nos gusta mucho hacer el amor.
Nos gusta hacer cosas nuevas y sobre todo a mi pareja. Es muy creativo y siempre está proponiendo cosas, pero desde hace algún tiempo le noto como cansado y ya no tiene tantas ganas.
A veces se queja de que yo nunca tomo la iniciativa y la verdad es que nunca he tenido ocasión de hacerlo porque siempre era él el que llevaba la voz cantante. Por otro lado, lo que me sucede es que me da un poco de vergüenza y tengo miedo de que después de todo me diga que no.
No sé que hacer me siento un poco perdida. ¿Qué me aconseja? Luisa.
La costumbre ha hecho que las mujeres sepamos muy bien como decir que no sin herir los sentimientos de nuestra pareja, pero al mismo tiempo nos ha incapacitado para saber mostrarnos activas por miedo al no del otro.
Lo primero es dejarse de consideraciones y lanzarse. Hay algunos trucos para solicitar relaciones sexuales sin hacerlo de manera explícita y favoreciendo que el otro puedo negarse sin que nadie salga herido por ello.
Por ejemplo pequeños detalles extraordinarios pero relacionados con las primeras relaciones sexuales, una ropa, una comida, un lugar pueden fácilmente evocar los primeros encuentros eróticos, despertar el deseo y provocar una buena relación sexual.
Otro pequeño truco es avisar con un poco de tiempo, bien por la mañana, bien dando una cita para el fin de semana, creando un ambiente de fantasía, disfraces o ambientaciones, como una cena oriental en el suelo con almohadones, acompañada con música y vestidos apropiados.
Los strep-tease también son muy atractivos, no es necesario ser una gran experta, el truco es no dejar que te toque, hazlo tú todo, desde empezar desnudándolo, dale un buen masaje erótico y termina acariciándole como tú sabes que a él le gusta hasta llevarle al orgasmo.
El mejor aliño para recuperar una relación que parece estarse perdiendo fuelle es la fantasía sin límites o sin miedo que viene a ser lo mismo.


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