El suceso, que pudo desencadenarse tras una fuerte discusión entre los dos adultos, ocurrió minutos antes de las seis de la tarde del viernes en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) cuando un vecino llamó al teléfono de emergencias 112 para comunicar que había "oído una explosión" y que una persona estaba envuelta en llamas en la calle Pozo de la Nieve.
Al lugar se desplazó una dotación de Bomberos de la Comunidad de Madrid, que encontraron a la sexagenaria aún envuelta en llamas y que resultó completamente carbonizada, informaron fuentes de Emergencias 112.
La UVI móvil del Servicio de Urgencia Médica de Madrid (Summa) que acudió al lugar sólo pudo confirmar la muerte de la mujer, además de atender a la menor, que presentaba heridas graves en el antebrazo izquierdo por arma de fuego, a la que trasladó hasta el monasterio de El Escorial, desde donde fue evacuada en helicóptero al hospital Doce de Octubre de Madrid.
La Guardia Civil detuvo al supuesto homicida sobre las 18.15 del mismo día, cerca de su casa y se incautó de la escopeta con la que probablemente disparó a la pequeña, para la que contaba con la licencia correspondiente, según las primeras comprobaciones de los agentes.
El hombre fue conducido a dependencias de la Guardia Civil en San Lorenzo acusado del homicidio de la sexagenaria, vecina y asistenta del supuesto agresor, y de lesiones por arma de fuego a la menor, que podría ser sobrina de la fallecida, con la que comparte un apellido.
Varios vecinos que acudieron al lugar, cercano a la vivienda del supuesto autor de las agresiones, informaron que éste es un taxista jubilado que reside en un chalé de dos plantas de la zona, "un hombre normal" que se relacionaba "con todo el mundo", añadieron.
Varias vecinas, que desconocían el parentesco de la niña con la fallecida, afirmaron que la mujer era extranjera, y que podría tratarse de la asistenta que trabajaba en la casa del detenido, en cuyas inmediaciones se produjo el suceso, una zona muy tranquila de San Lorenzo de El Escorial, en la parte alta, prácticamente en las últimas casas antes de llegar al monte Abantos, un barrio formado por viviendas unifamiliares en una de las cuales vivía el detenido, a pocos metros de la casa de la fallecida.
Decenas de vecinos se congregaron poco después en el lugar de los hechos y, aún conmocionados por la noticia, no salían de su asombro y comentaban que el supuesto homicida "era un hombre muy normal". Varios vecinos aseguraron que el hombre vivía solo y comentaron que era amigo de la fallecida, pero que esta tarde tuvieron "una fuerte discusión" antes de la "explosión", probablemente la detonación del disparo de escopeta que hirió a la niña.


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