El Ayuntamiento de Madrid dio ayer por inaugurada la reforma del tramo de Bilbao a Quevedo de la calle Fuencarral, en la que se ha gastado 1,4 millones.
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Fotos
La vía pasa de cinco a dos carriles y los peatones ganan diez metros de anchura en la acera (5.000 metros cuadrados en total) tras seis meses de obras.
La reforma, a examen
Señalización: Correcta, tanto para vehículos como para peatones. Pintura y bolardos cumplen su tarea.
Estacionamiento: Nulo. No hay zona SER (estacionamiento regulado), sólo carga y descarga, lo que origina problemas para transportistas como José L. Escudero, de 24 años, que asegura que «ahora es imposible aparcar en doble fila, está todo ocupado por coches y la grúa no aparece».
Los comerciantes temen que, «al no poder aparcar», la clientela les dé la espalda, como explica José Mateo, encargado de una zapatería. Los peatones, sin embargo, se muestran encantados con el nuevo aspecto de la calle.
Equipamiento: 53 nuevos bancos, aunque muchos de ellos, sin respaldo. Seis áreas infantiles.
Vegetación: Los árboles existentes se han mantenido y se han plantado algunos más (24 olmos y acacias del Japón y 60 arbustos) de escaso follaje.
Limpieza: Ayer, excelente. Muchas papeleras.
Acceso para emergencias: Acceder por esta calle es muy complicado, según Ángeles Morales, de 45 años, enfermera y vecina de la zona. «Los bomberos se quedan atascados», dice.




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