El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró hoy que los servicios de emergencia y seguridad que trabajan en el aeropuerto de Barajas han llegado ya hasta la plaza de garaje que ocupaba el coche del segundo desaparecido, Carlos Alonso Palate, si bien subrayó que todavía no se han encontrado restos del vehículo.
Sin embargo, no hay ni rastro del desaparecido, y según sus familiares, éste probablemente no se encontraba en el coche en el momento de la explosión.
Podrían estar calcinados
El director de Emergencias y Protección Civil de Madrid, Alfonso del Alamo, dijo hoy que es posible que la situación creada, tras la explosión en el aparcamiento de Barajas, haya dejado incinerados los restos de los dos desaparecidos, aunque todavía hay esperanza de encontrar los cuerpos.
Del Alamo, que acompañó hoy al presidente del PP, Mariano Rajoy, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y al alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, en la visita que realizaron a la zona del atentado, dijo que "a pesar de que esta hipótesis no es descartable, todavía se trabaja con la esperanza de encontrar los cuerpos y que estos se puedan reconocer".
El incendio que se originó en el módulo D del aparcamiento de la terminal 4 de Barajas no fue extinguido hasta el mediodía del 31.
"Las temperaturas alcanzadas en la zona y el derrumbe son incompatibles con la vida humana", recalcó del Alamo, quien aseguró que todavía no se han encontrado restos de los vehículos de los desaparecidos.
Los módulos A, B y F del estacionamiento de la terminal 4 están abiertos al público, así como permanece en servicio las 24 horas la oficina de presentación de reclamaciones de vehículos afectados.
El arquitecto Carlos Lamela, creador junto con el británico Richard Rogers de la nueva terminal 4 de Barajas, cree que los importantes daños causados por el atentado de ETA, que él cifra entre los 30 y 40 millones de euros, obligarán a una labor de desescombro "muy compleja, similar a la del edificio Windsor".
Estamos ante una labor de desescombro y de demolición muy compleja similar a la del edificio Windsor
En cuanto a la potencia de bomba, según Lamela si ésta hubiera explotado en un edificio tradicional habría sido algo tremendo. "Afortunadamente aquí ha habido dos factores a favor: uno el que el estacionamiento está en suelo rasante y aéreo, no tiene muchos obstáculos y por ello la onda expansiva puede salir sin problemas, y otro, que también está alejado de la terminal".

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