El ex sindicalista ganó por una mayoría abrumadora el 29 de octubre en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, pese a una serie de escándalos de corrupción que involucraron a su Partido de los Trabajadores (PT) en los últimos dos años.
'Brasil no puede seguir como un animal detrás de una jaula invisible', dijo Lula en un mensaje ante el Congreso, después de jurar como presidente. 'Liberaremos a Brasil para que crezca más rápido', agregó.
Con una expansión económica promedio de sólo alrededor del 2,6 por ciento en los últimos cuatro años, Brasil está rezagado respecto de otros mercados emergentes de rápido crecimiento como India y China.
Las políticas monetarias y fiscales estrictas favorecieron un auge de los mercados financieros durante el primer Gobierno de Lula, pero también contribuyeron a frenar el crecimiento.
En su mensaje legislativo, Lula dijo que reducirá la burocracia, ofrecerá incentivos fiscales para la inversión privada e impulsará la inversión pública.
Lula dijo que a un futuro paquete de estímulo económico de este mes le seguirán medidas para expandir los proyectos de infraestructura y mejorar los marcos regulatorios.
Los inversores suelen quejarse de la burocracia, la incertidumbre legal y la intervención del gobierno en los organismos reguladores.
Los críticos dicen que Lula no aceptó reducir el gasto público que, según los economistas, es el principal obstáculo para disminuir los impuestos y los tipos de interés que obstaculizan la expansión.
El carismático ex trabajador de una fábrica todavía es enormemente popular entre los 185 millones de brasileños. En diciembre, una encuesta mostró que lo ven como el mejor presidente de la historia de Brasil.
Los festejos del lunes no tuvieron la euforia que marcó hace cuatro años la toma de posesión del primer presidente brasileño de clase trabajadora de Brasil, ya que los seguidores recordaron numerosos escándalos de alto perfil que llevaron a varios figuras cercanas a Lula a renunciar.
El lunes, Lula dijo que los esfuerzos para redoblar el crecimiento económico no excluirían una estricta disciplina fiscal ni desacelerar la expansión de los programas de bienestar social.
'Seguiré haciendo lo que cualquier madre haría: cuidar primero de los más necesitados', apuntó.
/Por Raymond Colitt/.*.


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