Un funcionario judicial afirmó que estuvo a punto de detener la ejecución debido a las burlas, que han empeorado las disputas sectarias en una nación que ya se encuentra al borde de la guerra civil. Las estadísticas revelan que el número de civiles muertos alcanzó un nuevo récord en diciembre, y fue de más de 12.000 en 2006.
También desmintió las acusaciones de que los guardias habían sido quienes filmaron la ejecución.
En el vídeo, ampliamente visto en Internet, los presentes coreaban el nombre del clérigo chií Moqtada al-Sadr mientras Sadam está frente al patíbulo y parecía dignificado, en contraste con el tumulto a su alrededor.
No obstante, el asesor de Gobierno que anunció el lunes que se realizarían investigaciones sobre las mofas y el vídeo, acusó a la oposición de utilizar la polémica para desviar la atención sobre los crímenes de Sadam.
'Este es un alboroto artificial', dijo Sami al-Askari a la televisión estatal.
'Ellos no pueden decir que esta corte ha sido injusta y por eso se toman este error y se olvidan de que Sadam merecía ser ejecutado. A Sadam se le trató bien en la corte y en el patíbulo', expresó.
Al apurar la ejecución apenas cuatro días después del fallo de una corte de apelaciones que ratificó la sentencia de muerte e ignorar las recomendaciones del embajador estadounidense para un aplazamiento de dos semanas, el primer ministro Nuri al-Maliki cumplió su promesa a la comunidad chií que Sadam no viviría para ver 2007.
Pero un legislador moderado de la comunidad suní de Sadam dijo que las imágenes de la apresurada ejecución eran un golpe al llamamiento de Maliki para una reconciliación nacional.
El fiscal Munkith al-Faroon, a quien se escucha pidiendo orden en el vídeo en internet, sostuvo que amenazó con abandonar la habitación si la mofa no se detenía. Eso habría suspendido la ejecución, debido a que un fiscal debe estar presente, de acuerdo con la ley.
'Amenacé con irme', dijo Faroon a Reuters. 'Ellos sabían que si me iba, la ejecución no podía llevarse a cabo', agregó.
CAMPAMENTOS DE MUERTE
Mientras el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, evalúa una nueva estrategia para la impopular guerra, nuevas cifras del Ministerio del Interior iraquí mostraron que al menos 1.930 civiles murieron por la violencia política en diciembre.
Otros 45 cadáveres fueron hallados el martes en Bagdad, la mayoría aparentemente víctimas de escuadrones de la muerte sectarios, informó la policía.
Miles de personas marcharon el martes en Tikrit y en la ciudad de Mosul, portando retratos de Sadam y pancartas que lo proclamaban mártir. En Samarra, grupos de suníes rezaron en una mezquita venerada principalmente por chiíes y que fue destruida por una bomba en febrero, lo que desató un baño de sangre entre grupos sectarios.
En algunos vecindarios en Bagdad y otras ciudades se han registrado protestas similares desde el sábado.
/Por Claudia Parsons e Ibon Villelabeitia/.*.


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