Hubo una sensación de alivio cuando, tras quedarse fuera en la histórica ampliación hacia el este en 2004, los dos países finalmente pasaron el examen y fueron recibidos en un bloque que está dudando cada vez más para admitir a nuevos miembros.
Las esperanzas de prosperidad y estabilidad se hicieron eco en los discursos de los políticos y en las charlas entre los habitantes, mientras la bandera azul y amarilla de la UE era izada en Bucarest y Sofia.
'Este es un momento de gran libertad para nosotros', dijo el presidente rumano, Traian Basescu, ante una multitud en la Plaza Universitaria de Bucarest que coreaba la cuenta atrás en los segundos previos a la medianoche.
'Al entrar en la UE, ganaremos paz y prosperidad', agregó.
El ingreso de Rumania y Bulgaria elevará los miembros de la UE a 27; casi la mitad son ex estados comunistas que estuvieron tras el Telón de Acero hasta 1989.
Otros aspirantes a adherirse al bloque como Turquía, Albania y los países balcánicos tendrán que esperar mucho para obtener la membresía, dados los temores en algunos países de Europa occidental de que la UE podría estar ampliándose demasiado.
Estas naciones argumentan que la ampliación podría perjudicar sus perspectivas de empleo o hasta aumentar el crimen si, por ejemplo, los traficantes de drogas y de personas que abundan en el Mar Negro se esparcen por el Oeste.
Rumania, el mayor de los dos nuevos miembros de la UE, y Bulgaria aumentarán conjuntamente la población del bloque en 30 millones a 490 millones de personas, pero sólo añadirán un 1 por ciento a la producción económica.
Rezagados en el pasado frente a las transformaciones democráticas de la ex naciones comunistas, Rumania y Bulgaria se aseguraron la entrada al haber incrementado la lucha contra su endémica corrupción y las bandas de criminales.
Sus economías están creciendo rápido, pero son las más pequeñas del bloque. La pobreza está ampliamente extendida; y el crecimiento está amenazado por una vetusta infraestructura, tecnología y educación.
La ayuda financiera de la UE debería sostener el crecimiento, pero ambos países se enfrentan a la dura tarea de continuar sus reformas a pesar de una administración inepta, la corrupción y las bandas criminales.*.


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