El primer ministro francés, Dominique de Villepin, acudió el jueves a la sección financiera del Tribunal de Gran Instancia de París para declarar, como testigo, ante los jueces que instruyen el caso Clearstream, una trama de falsas acusaciones de corrupción contra políticos y empresarios.
Villepin llegó a la sede judicial, donde se había montado un importante dispositivo de seguridad para ser interrogado -probablemente durante buena parte del día- por los jueces Jean-Marie d'Huy y Henri Pons.
Estos dos magistrados que abrieron la investigación judicial en septiembre de 2004 habían decidido convocar al jefe del Gobierno como simple testigo y no con la fórmula inicialmente planteada de "testigo asistido", que implica un previsible procesamiento, ya que de momento no hay cargos contra él.
El pasado mes de noviembre ya había declarado ante los instructores otro miembro del Gobierno, la ministra francesa de Defensa, Michele Alliot-Marie, en una comparecencia que se prolongó durante más de once horas.
Recientemente, los magistrados acusaron a Florian Bourges, un antiguo consultor del gabinete Arthur Andersen, que había realizado una auditoría sobre Clearstream en 2001 y el periodista Denis Robert.
Al primero se le reprocha haber hecho un uso indebido -divulgar- de las informaciones que había obtenido durante la auditoría y al segundo del manejo de dichos documentos de forma incorrecta.




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