Una simple visita al histórico faro romano ofrece un panorama desolador a base de filtraciones, verdín, humedades, óxido, ventanas rotas y goteras.
Los primeros en denunciar la situación fueron los vecinos de Monte Alto y a ellos se ha sumado la oposición municipal. El portavoz coruñés del BNG, Henrique Tello, criticó ayer duramente la «dejadez» de las autoridades competentes, señalando directamente al Ayuntamiento como principal responsable.
Dicen los nacionalistas que el monumento «da dinero» y que si Turismo «no tiene presupuesto suficiente» para el mantenimiento, «que se pida ayuda a otras instituciones». Una demanda ya anticipada por los vecinos, «muy preocupados» por el abandono de la torre.
Patrimonio en riesgo
Uno de los mayores temores expresados por los vecinos de la zona y por los representantes de la oposición política municipal es que estas deficiencias frenen el intento de convertir al histórico edificio en patrimonio de la humanidad. El portavoz del BNG, Henrique Tello, manifestó ayer que «estando así es difícil que pase el examen» de la Unesco, aun siendo el único faro romano que queda en activo en el mundo.


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