Con Zapatero y Rajoy obligados a saludar por sus respectivos seguidores; con gritos, pataleos e insultos; con el escaño de un diputado del PP partido por la mitad, se solventó hoy la peculiar sesión de control al Ejecutivo con la que la Cámara Baja hizo balance de las recientes elecciones vascas.
Eso por parte de los espectadores, que los oradores tampoco se quedaron mancos y recurrieron a los clásicos: que si el Gobierno va a permitir que se rompa España, que si da alas a ETA -los unos-; que si el que manda en el PP es Aznar, que si este Gobierno tiene que regenerar la degeneración que le dejó el anterior -los otros-.
Mariano Rajoy comenzó su intervención lamentando tener que "mentar la bicha" en el hemiciclo, ya que se supone que del terrorismo no se habla en las sesiones de control, como luego le reprochó Zapatero ante los periodistas.
PACTO ANTITERRORISTA
Rajoy justificó su pregunta por la negativa del Gobierno a reunir el Pacto Antiterrorista y, ya entrenado en materia, pidió a Zapatero que hiciese valer las "pruebas demoledoras" que está convencido que tiene el jefe del Ejecutivo para ilegalizar al Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y que aclarase si está dispuesto a dialogar con partidos que no condenan a ETA.
El líder del PP que advirtió al presidente del Gobierno de que ha apostado por una política antiterrorista contraria a la que los propios socialistas pactaron hace años, le espetó: "conmigo no cuente para esas operaciones que se trae usted entre manos".
Zapatero, por su parte, se lamentó de que el PP esté poniendo en duda el compromiso del Gobierno en la lucha contra el terrorismo, afirmación que fue respondida con un sonoro "sí" desde gran parte de los escaños del primer grupo de la oposición.
El jefe del Ejecutivo, condescendiente, aseguró que ni siquiera pide al PP que sea tan leal con el Pacto Antiterrorista como el PSOE lo fue desde la oposición, sino que, al menos, "sean responsables".
Insistió en que no hay certezas jurídicas para ilegalizar al partido de marras y recordó que éste se legalizó con el Gobierno del PP en 2003, aunque luego en los pasillos corrigió y dijo que había sido todavía antes, en 2002.
APLAUSOS
Si la última intervención de Rajoy fue seguida de un largo aplauso de los diputados del PP hasta obligarle a pedir silencio con el brazo, los parlamentarios del PSOE no quisieron ser menos cuando Zapatero bajó el micrófono y se levantó para marcharse.
Antes, el presidente del Congreso, Manuel Marín, ya había llamado al orden al diputado del PP José Madero, y, quizá por ello, cuando salió Zapatero y, en medio de aplausos y murmullos, se oyó: "¡fachas!", los diputados del PP se pusieron a patalear y a reclamar a la presidencia una amonestación equivalente al diputado socialista Ángel Martínez Sanjuán al que varios señalaban con el dedo.
Marín pidió que cesase este juego de ping-pong, lo cuál enardeció aún más a los diputados del PP que entendían que el único responsable era el socialista, al que un parlamentario señalaba gritando: "esa cosa de ahí".

En medio de eso, al diputado del PP Alejandro Ballesteros se le partió el escaño y tuvo que acomodarse en el de un compañero mientras dos ujieres se llevaban los restos, el asiento por un lado y las patas por otro.
ZAPLANA Y LA IRRESPONSABILIDAD
Tranquilas ya las aguas, tomó la palabra el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, quien habló de la "irresponsabilidad" y la "vaciedad" de Zapatero y preguntó a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega qué entiende el Ejecutivo por regeneración política.
"Vamos a regenerar la degeneración que ustedes nos han dejado", sentenció la vicepresidenta, frase que hizo que algunos diputados del PP se llevaran literalmente las manos a la cabeza. Siguió Fernández de la Vega citando las acepciones que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece para "regenerar": "dar nuevo ser a algo que degeneró" o "intentar que alguien abandone una conducta o hábitos reprobables" y consideró que ambas son perfectamente aplicables en este caso.
Visto cómo se puso hoy el hemiciclo, se entiende por qué se suele obviar el asunto del terrorismo, aunque el jefe del Ejecutivo le quitase hierro a la cosa y asegurase que esto es "un Parlamento vivo" y lo cierto es que el peor parado fue el escaño de Ballesteros


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