Se trata de una nueva técnica de congelación llamada Cryo-top, originada en Japón y pionera en España. Hasta el momento, congelar un óvulo, como se hace con embriones o espermatozoides, sólo era eficaz en uno de cada cien intentos, ya que se formaban cristales de hielo que lo dañaban.
Ahora, con los óvulos vitrificados, se extrae el agua del óvulo (tiene mucha) y se almacena en una cámara tras ser sumergido en nitrógeno líquido. Al cabo de los años, cuando se desee utilizar, se vuelve a hidratar, con lo que se mantiene intacta su capacidad reproductiva. El paso siguiente es reimplantarlo a la propia mujer, sin necesidad de que haya donantes ese mismo día, como sucede ahora. De hecho, ya no será un trasplante.
Según la responsable de este proyecto del IVI, Ana Cobo, es «un logro importante» a nivel mundial, ya que permitirá a la mujer retrasar la maternidad. Cada vez quieren tener hijos más tarde, «pero el calendario avanza y se angustian a partir de los 35 años», apunta.
Para el copresidente del IVI, José Remohí, la nueva técnica es «un seguro de fertilidad», que permitirá a las mujeres «decidir su vida, para que la biología no lo haga por ellas». El precio rondará los 2.000 euros y en julio nacerá en Valencia el primer niño fruto de un óvulo vitrificado en Europa. En total hay 14 embarazos con esta técnica de 22 intentos.
Células madre sin dañar el embrión
La Comunitat Valenciana también será pionera en la investigación con células madre, pero sin dañar el preembrión. Ayer recibió la autorización para utilizar 358 embriones congelados. Será a partir de la semana que viene en el Centro Príncipe Felipe de Valencia. De esta forma, además de lograr niños sin enfermedades heredadas de sus padres, se elimina un dilema ético. Cataluña también lo hará.
Así es el nuevo método de fertilidad
Eficacia: El 97% de los óvulos sobrevive y el 64% acaba en embarazo, frente al 30% actual.
Tiempo: La mujer puede extraerlos a partir de los 18 años y usarlos hasta los 50 como máximo.
Beneficiarias: Hasta el momento, las 14 embarazadas son de Valencia, Madrid, Albacete, Teruel y Alicante. Cinco son extranjeras (dos alemanas, dos suizas y una británica).
Menos molesto: Sólo se necesitan de 10 a 13 óvulos, frente a los 100 con la congelación normal. Esto hará que los tratamientos de fertilidad sean menos agresivos.
Ventajas: Además de planificarse, permitirá a las que hagan quimioterapia ser madres tras el tratamiento.


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