La apertura de la Gran Vía el viernes pasado ha tranquilizado a los vecinos de la zona que no tienen que soportar el ruido de las máquinas, pero no ha servido para mejorar el tráfico, que ayer era imposible en el centro de la ciudad. Decenas de vehículos se agolpaban sobre las once de la mañana en las calles Fuentenueva y Severo Ochoa.
Los autobuses para subir a Cartuja circulaban con media hora de retraso porque atravesar el cruce con la avenida de la Constitución era un ejercicio de paciencia debido a las obras, que a marchas forzadas intenta terminar el Ayuntamiento.
La situación, además, se complicaba por momentos por el atasco que había en la intersección entre esta avenida y la calle María Luisa de Dios, según denuncia el PA. Los dos cruces estaban colapsados mientras un par de agentes de la Policía Local intentaba poner orden entre peatones y coches. Rocambolesco porque los transeúntes tenían que caminar por la calzada para esquivar las vallas de las obras.


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