Según la representante del Ministerio Público, Constantino García es responsable de un delito de "conducción temeraria" por circular a 260 kilómetros por hora, poner en peligro la vida de terceros y hacerlo de forma dolosa, ya que el infractor era conocedor de que el máximo de velocidad permitida es de 120 kilómetros por hora.
La fiscal, en la vista oral celebrada en el juzgado de lo penal número 1 de Burgos, calificó de "bomba andante" circular con un coche a una velocidad de 260 kilómetros y acusó al conductor de actuar con "desprecio" hacia la vida de los demás.
Por su parte el abogado defensor pidió la libre absolución del acusado por entender que, aunque hubiera excedido la velocidad máxima autorizada, en ningún momento se puso en peligro la vida de terceros.
El letrado incidió en la aparente "contradicción" que supone la declaración de los agentes de la Guardia Civil de que fueron necesarios unos 700 metros para que el vehículo parara desde que se le dio la orden.
Se trata de la primera vez en España en que se ha captado por el radar un vehículo a esa velocidad.
Otro de los agentes declaró que 260 kilómetros por hora es una velocidad media propia de un circuito de Fórmula 1.
El acusado fue sorprendido el pasado día 9 de febrero a la altura del kilómetro 128,8 de la A-231 (León-Burgos) conduciendo un Audi A-8, en el que también viajaba otra persona.
El acusado manifestó que no era consciente de esa velocidad e incluso dudó de ello, versión que fue ratificada por su acompañante.




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