La idea salió a la luz en una rueda de prensa en la que dirigentes del Vaticano revelaron los resultados de una excavación arqueológica que ha dejado a la vista de los peregrinos parte del sarcófago en la Basílica de San Pablo, en Roma.
'Intentamos hacerle una radiografía para ver qué había dentro, pero la piedra es demasiado gruesa', declaró el cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, arcipreste de la basílica, situada fuera del centro histórico de la capital italiana.
'Ahora daremos los pasos necesarios para conseguir la autorización y explorar el interior. Se está estudiando', dijo, añadiendo que el Papa tendría que dar su permiso, dado que la basílica pertenece al Vaticano.
Montezemolo restó importancia a algunas informaciones de prensa que indicaban que se ha descubierto la tumba del apóstol.
'En los últimos 20 siglos no ha habido ninguna duda de que la tumba está allí. En el pasado ha estado visible y después se ha vuelto a cubrir. Hicimos una apertura (en el suelo de la basílica) para hacerla visible al menos en parte', dijo.
Según la tradición católica, San Pablo fue ejecutado por su fe en el siglo I y después enterrado en la Vía Ostiense de Roma.
CAMINO DE DAMASCO
Nacido Saúl en la ciudad de Tarso en lo que hoy es Turquía, persiguió a los primeros cristianos pero luego se convirtió cuando tuvo una visión cegadora en el camino a Damasco años después de la muerte de Cristo, y llegó a ser conocido como el 'apóstol de los gentiles'.
A comienzos del siglo IV se construyó una pequeña iglesia en una zona de enterramientos cerca del Río Tíber, y a finales del mismo siglo se construyó una basílica.
Durante siglos la basílica cambió de forma y casi fue destruida por un incendio en 1823. Con cada cambio, ampliación o reconstrucción, el sarcófago iba siendo cada vez menos accesible y acabó enterrado 1,3 metros por debajo de la superficie del suelo actual.
Antes de acabar las actuales excavaciones bajo el altar principal de la actual basílica, los peregrinos sólo podían acercar sus cabezas a un pequeño ventanal y mirar por un agujero vertical la losa que cubría la tumba.
La mayor parte del sarcófago, cerca de una placa de mármol en la que se lee 'apóstol Pablo mártir', está aún cubierto por la losa, pero uno de los lados se puede ver casi entero a través de una nueva ventana de cristal colocada en el suelo.
Abrir el sarcófago, que mide unos 2,55 por 1,25 metros y un metro de altura, llevará más años de trabajo arqueológico, ya que la mayor parte de él está incrustado en los cimientos de las iglesias anteriores.
La excavación más reciente para hacerlo parcialmente visible duró cuatro años y acabó el pasado septiembre.
San Pablo es la segunda mayor basílica de Roma, por detrás de San Pedro en el Vaticano.
/Por Philip Pullella/


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