El cadáver vestido con su uniforme de gala azul fue velado en el salón de honor de la Escuela Militar, donde sus acongojados partidarios lo despedían tras hacer una larga fila que se extendía decenas de metros. Algunos besaban el féretro, otros se persignaban y hacían un breve rezo.
'No fui a trabajar porque quería despedirme de él. Mi general Pinochet, siempre lo tendremos presente', dijo a Reuters Julia Alvarado, de 48 años, mientras esperaba en la fila para poder ingresar a la Escuela Militar.
Los restos de Pinochet, quien gobernó entre 1973 y 1990, fueron colocados en un ataúd de madera abierto, con la guardia militar y honores que corresponden a un antiguo comandante en jefe del Ejército.
'Que vean los del otro lado que mi padre no ha sido olvidado y que es un hombre al que muchos quieren', declaró a la prensa Augusto Pinochet Hiriart, el mayor de sus hijos.
El ataúd estaba parcialmente cubierto por una bandera chilena, la gorra del ex dictador, su histórico bastón de mando, su espada y su guerrera.
La muerte de Pinochet también disparó el domingo unas concurridas celebraciones entre sus detractores, que salieron a las calles a festejarlo, champaña en mano.
El Gobierno no declaró duelo nacional.
'En las últimas horas hemos visto gestos de división que no me gustan (...) pero sé que tenemos como país, como sociedad, la fortaleza ética para lograr el reencuentro', dijo la presidenta Michelle Bachelet.
Hasta la tarde, unas 3.500 personas habían pasado ante el féretro y casi 5.000 esperaban hasta seis horas para entrar en la Escuela Militar, según estimaciones de fuentes del Ejército.
Bajo la dictadura de Pinochet, unas 3.000 personas murieron o fueron 'desaparecidas' y otras 28.000 sufrieron torturas, incluida Bachelet y su madre. La justicia descubrió que el ex gobernante mantenía además cuentas secretas con al menos unos 27.000 millones de dólares.
Pinochet pasará a la historia como 'un clásico dictador de derecha que violó gravemente los derechos humanos, que se enriqueció', dijo el ministro del Interior, Belisario Velasco.
PIDEN QUE NO VAYA EL GOBIERNO
Pinochet murió el domingo en el Hospital Militar rodeado por su familia una semana después de sufrir un infarto y acorralado por la justicia, que jamás pudo condenarlo por los miles de asesinatos políticos cometidos durante su mandato.
Durante el último cumpleaños del ex dictador, el 25 de noviembre, Hiriart leyó una carta donde el ex gobernante asumió la responsabilidad 'política' por su mandato, aunque nunca pidió perdón por los abusos a los derechos humanos.
Los funerales se realizarán el martes y luego su cuerpo será incinerado. Bachelet no asistirá al funeral y sólo la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, concurrirá a los actos en representación del Gobierno, aunque la familia pidió que ningún funcionario gubernamental participe en los actos fúnebres.
En los últimos años, Pinochet había perdido casi toda relevancia política y su nombre sólo volvía a aparecer por los procesos judiciales en su contra.
/Por Antonio de la Jara y Mónica Vargas/.*.


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