Con sus dos motores encendidos, el trasbordador y sus siete astronautas despegaron a las 20:47:35 hora local del sábado (01:47:35 GMT del domingo) con un sonido de relámpago y una luz blanca brillante que encendió momentáneamente la oscuridad en el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
Los vientos fuertes habían amenazado con retrasar el vuelo por segunda vez, pero después se calmaron y despejaron el camino a la tercera misión del trasbordador de la NASA en seis meses.
'Hay muchas caras sonrientes aquí arriba', dijo el comandante del Discovery Mark Polansky a la Misión de Control en Houston mientras el trasbordador entraba en órbita.
En las primeras horas en el espacio, los astronautas cumplieron una serie de tareas como abrir las puertas de carga y probar el brazo robótico de la nave, antes de irse a dormir.
'Dulces sueños en el espacio', deseó la astronauta Megan McArthur en la Misión de Control de Houston a la tripulación del Discovery.
VUELO DE 12 DÍAS
Cinco de los astronautas del Discovery nunca volaron en el espacio, incluido Christer Fuglesang, de la Agencia Espacial Europea, que es el primer sueco en órbita de la historia.
La nave se dirige hacia la Estación Espacial Internacional, donde la tripulación se enfrenta a la difícil tarea de instalar un nuevo sistema eléctrico necesario para la instalación de módulos de laboratorios adicionales.
La NASA necesita terminar el puesto a medio construir de 100.000 millones de dólares (75.700 millones de euros) antes de que los trasbordadores -las únicas naves espaciales diseñadas para el trabajo- sean retirados en 2010.
El objetivo del vuelo de 12 días del Discovery es instalar una nueva pieza de la estructura exterior de la estación y renovar el cableado del sistema de energía, una tarea complicada por el hecho de que el puesto no puede permanecer nunca sin energía.
El trasbordador también transporta a una nueva tripulante a la estación, la astronauta Sunita Williams.
La misión del Discovery es la cuarta de la NASA desde el accidente del Columbia y la segunda dedicada al ensamblaje de la estación. Cualquier problema serio que surja durante este vuelo podría afectar a los próximos 13 vuelos que se necesitan para terminar el trabajo.
La primera misión de la tripulación el domingo, como en todos los vuelos desde el accidente, será inspeccionar la capa de calor del trasbordador para detectar posibles daños.
La NASA había prohibido los vuelos nocturnos para asegurarse de que las cámaras tuvieran buena luz en caso de que cualquier escombro se desprendiera durante el despegue. Pero después de mejoras en el tanque, en el radar y en otros sistemas para vigilar el desprendimiento de material, la NASA decidió levantar la restricción, abriendo más oportunidades para lanzar transbordadores.
El Discovery debe volver al Centro Espacial Kennedy el 21 de diciembre.
/Por Irene Klotz/.*.


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