Con un total de 175 en contra y 123 votos se desestimó la propuesta del sector duro del partido conservador canadiense, cuyo líder, el primer ministro Stephen Harper, incluyó la lucha contra esta ley como punto clave de su programa electoral en una de las campañas más exitosas de su carrera política.
La norma canadiense redefine el matrimonio como la unión de dos personas sin importar su sexo y fue consecuencia de las acciones judiciales iniciadas por parejas homosexuales que consideraban vulnerados sus derechos.
Tras la votación de los diputados en la cámara, el propio Harper reconoció que hay pocas posibilidades de que el asunto del matrimonio gay en Canadá sea debatido de nuevo a corto plazo en el parlamento.
"El voto fue decisivo y obviamente aceptaremos la resolución democrática de los representantes de los ciudadanos," afirmó.
Por su parte, activistas de distintos grupos que luchan por la igualdad de derechos para homosexuales, bisexuales y transexuales afirmaron que este rechazo al derogamiento de la ley de matrimonio homosexual demuestra que los canadienses aceptan, finalmente, las bodas gay.


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