El agente de la policía ingirió un tubo de pastillas que llevaba consigo para tratar una dolencia cardiaca, y al percatarse, el oficial encargado de su custodia le realizó los primos auxilios y pidió ayuda médica. Se encuentra fuera de peligro tras acudir una unidad del SAMUR, agregaron las fuentes.
El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó el pasado viernes la detención de siete personas, entre ellas cuatro agentes de la Policía, imputados por delitos de tráfico de explosivos y tráfico de drogas.
El martes, el magistrado decidió enviar a prisión a tres de los cuatro agentes detenidos. Los otros tres arrestados también ingresarán en prisión, informaron fuentes judiciales.
Aunque el ministerio no especificó los lugares de los arrestos, informaciones ofrecidas por diversos medios indicaron que dos de los agentes prestaban servicio en la comisaría de la localidad madrileña de Móstoles y los otros dos en la de Villa de Vallecas.
La investigación, que se inició el pasado 15 de agosto y aún sigue abierta, la realizaron conjuntamente agentes de la Policía Nacional adscritos a la Unidad de Asuntos Internos y a la Brigada Provincial de Información de Madrid.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) pidió el esclarecimiento de los hechos y señaló que de confirmarse había agentes que traficaban con explosivos se trataría de 'un hecho sin precedentes de terroristas infiltrados en la Policía'.
La investigación no guarda ninguna relación con el resto de causas abiertas por el juzgado de Del Olmo.


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