Ballesteros reconoció que ya no puede competir con las nuevas generaciones, pero que tampoco le apetecía descansar: «Ya no puedo competir con los jóvenes. Mi cuerpo no da más, y por eso me voy con los sénior. Me entristecía la idea de tomar el vermú por las mañanas y leer el periódico sin tener que ir a trabajar todos los días».
Ballesteros admitió que sus conversaciones con José María Cañizares (quien ha ganado más dinero en el Sénior Tour USA que en toda su exitosa carrera) también habían influido en su decisión.


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