Benedicto XVI nació el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn en Baviera, Alemania. Joseph Ratzinger es hijo de un comisario de gendarmería que provenía de una humilde familia de agricultores.

Cuando cumplió 14 años fue llamado por ley para alistarse a las Juventudes Hitlerianas, aunque parece ser que se negó a asistir a un solo mitin.
Su nombre sonaba tanto en todas las quinielas precónclave que casi parecía descartado de tan obvio. Era el decano del colegio cardenalicio y, como mano derecha de Juan Pablo II, sirvió como responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe,
la antigua Inquisición.
En los últimos meses de la II Guerra Mundial, el joven Joseph Ratzinger fue llamado junto a toda su clase a filas en los servicios auxiliares antiaéreos. Allí, con sólo 16 años fue responsable de la vigilancia de una fábrica de BMW, desde la que fue enviado a Hungría, donde sirvió instalando defensas antitanques hasta que desertó en 1944. En 1945 fue detenido brevemente en un campo aliado de prisioneros.
Terminada la contienda estudió en la Escuela Superior de Filosofía en Freising y en la Universidad de Múnich, por la que obtuvo el doctorado en Teología.
Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1951.

Intervino como consultor del arzobispo de Colonia en el Concilio Vaticano II y constituyó el centro de teología más prestigioso de Alemania. En 1977 fue creado cardenal por el Papa Pablo VI.
En 1981 Juan Pablo II le designó prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (el órgano creado en 1542 como Inquisición Universal), desde la que se encargó hasta la muerte del anterior Papa de vigilar la ortodoxia de la doctrina católica. Desde allí rechazó "para siempre" la posibilidad de ordenación de la mujer, pues consideraba que la "Iglesia no tiene el poder para tomar esa decisión".
Custodio de la Fe
Desde esta institución, Ratzinger sancionó a los teólogos de la teología de la liberación latinoamericana, denunció la homosexualidad y los matrimonios gays y presionó a los sacerdotes asiáticos que veían las religiones no cristianas como parte del "plan de Dios para la humanidad". Sus críticos le consideran "martillo de herejes" y rechazó a los sectores más aperturistas como "inmaduros". Hace no mucho consideró que las iglesias protestantes eran "deficientes".
En 2003 su antecesor le encargó la elaboración del compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
Tiene excelentes relaciones con los nuevos movimientos como el Opus Dei, Legionarios de Cristo, los Focolares o los Kikos, sobre los que se ha apoyado en detrimendo de la Compañía de Jesús y otras órdenes religiosas que perdieron gran parte de su poder durante el papado de Juan Pablo II.
En Alemania, por ejemplo, su nombre va ligado al pulso que mantuvo con el cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, en torno al debate sobre el aborto.
"Ir contracorriente y resistir
poránea forma parte de la misión de la Iglesia", es una de sus máximas y en las meditaciones del último Viernes Santo criticó que el hombre actual no cree en nada y se deja arrastrar por un nuevo paganismo.
El purpurado denunció también lo que tiene que sufrir Cristo por la "suciedad" que hay en su Iglesia, "Cuanta autosuficiencia".
El nombre elegido, Benedicto XVI, no es casual. Lo ha tomado en homenaje a Benedicto XV, que fue Papa durante los difíciles tiempos de la I Guerra Mundial.
Se trata del papa de mayor edad elegido en 275 años y el primer alemán desde Adrián VI (1522-1523). En los últimos años había comentado varias veces su deseo de retirarse a orar a un pueblo bávaro.
Durante la misa precónclave pronunció lo que puede ser considerado todo un programa electoral:
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