El fundador del mayor partido del país, Forza Italia, que fue primer ministro hasta que en abril perdió las elecciones generales por una escasa diferencia, decidió acudir a la manifestación a pesar de las peticiones de su familia y de los médicos de que se tome las cosas con calma.
'Berlusconi está en un gran estado de forma, es un luchador, como Rocky: justo cuando crees que está noqueado, vuelve a ganar', declaró a una televisión local su portavoz, Paolo Bonaiuti.
Unos días antes de desmayarse, el magnate de 70 años fue citado diciendo que no podría luchar en otras elecciones. Pero la simpatía y la atención mediática despertada por su desmayo - atribuido por los médicos a una arritmia, algo normal a su edad - parecen haber reforzado su liderazgo de la oposición.
Forza Italia y sus socios convocaron la marcha contra la subida de impuestos y el recorte en los gastos previstos por el proyecto de presupuesto para 2007 presentado por el Gobierno de Prodi, en el que hay desde centristas católicos a comunistas.
'Estamos protestando contra un presupuesto que empobrecerá a los italianos de a pie', manifestó a la prensa Andrea Ronchi, portavoz del derechista Alianza Nacional, desde la Piazza San Giovanni de Roma, antes de la intervención de Berlusconi.
Prodi ha tenido que convencer a los izquierdistas para que acepten unos recortes que pretenden controlar el enorme déficit público y situarlo en los límites exigidos por la Unión Europea. El ex presidente de la Comisión Europea ha culpado a su predecesor de derrochar los gastos.
La oposición a su vez le acusa de fomentar 'el odio de clases', al imponer unos impuestos más elevados a los italianos más acomodados y a las pequeñas empresas, al tiempo que da cierto respiro a los que tienen menos ingresos.
'Más impuestos= menos libertad' y 'No a los impuestos que matan el empleo', decían algunas de las pancartas de los manifestantes.
'Espero que algunos de los moderados o de las personas con mentalidad reformista de la mayoría en el gobierno se despierten y se den cuenta de que no pueden apoyar las propuestas clasistas de la extrema izquierda', declaró el viernes Berlusconi.
Pero la oposición no desfiló unida, ya que el centrista UDC, que cuestiona el liderazgo del político y empresario de un modo más abierto que otros, hizo su propia manifestación.
/Por Stephen Brown/


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