Scilingo fue a juicio por cargos de genocidio, el primer caso que se produce en España bajo las leyes que permiten el procesamiento por crímenes cometidos en otro país, pero la audiencia dispuso que 'crímenes de lesa humanidad' era un término más correcto.
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El tribunal halló a Scilingo, de 58 años de edad, culpable por los cargos de 30 muertes, torturas y presiones ilegales.
El ex militar recibió una condena de 21 años de prisión por cada una de las muertes y cinco años para cada uno de los otros cargos. Sin embargo, bajo la ley española no se puede estar preso más de 30 años.
Scilingo estaba sentado con la cabeza gacha mientras se leía la sentencia y luego fue trasladado por guardias. Un hombre en los pasillos le gritó 'asesino, púdrete' después de que se leyese la sentencia.
Malou Cerutti, cuyo marido y su padre desaparecieron en la 'guerra sucia', se mostró satisfecha con el fallo. 'Estoy feliz, contenta de que esto haya sido posible en España y de que esto sea el comienzo de una nueva era de justicia universal', dijo a Reuters fuera de la corte.
Cerutti, con lágrimas en los ojos mientras el juez detallaba los crímenes de Scilingo, dijo que sentía paz, pero también un inmenso dolor.
En Argentina, Taty Almeida, de las Madres de la Plaza de Mayo, también se mostró conmovida por el fallo y señaló que ha llegado el turno de que la justicia actúe ahora en Argentina.
'Esto realmente ha sido una cosa muy conmovedora en cuanto a que se hizo justicia en España con este asesino. Los 600 años son simbólicos, lo que importa es la cadena perpetua que es lo que nosotros querríamos que ocurriese acá en Argentina (donde) faltan (condenar) tantos y tantos genocidas como él', dijo.
Scilingo, que llegó a España voluntariamente en 1997 para testificar, dijo a un magistrado español y a los reporteros en decenas de entrevistas que él había ayudado a empujar a 30 prisioneros sedados y desnudos desde un avión al mar.
Pero luego se retractó de la historia, diciendo que era una mentira elaborada, y protestó afirmando que era inocente.
SENTENCIA BASADA EN DECLARACIONES
El abogado de Scilingo, designado por el tribunal, dijo que su cliente fue responsabilizado de forma injusta por los crímenes de otros y que apelaría el veredicto.
La corte dijo que su sentencia se basó en sus declaraciones oficiales, respaldadas por evidencias.
Demandantes en representación de las víctimas y sus familias presentaron las denuncias por genocidio, tortura y terrorismo a la Audiencia Nacional, y los fiscales buscaban una sentencia de 9.138 años.
El tribunal tiene poderes para juzgar a sospechosos de genocidio, terrorismo o tortura cometidos en cualquier parte del mundo si están involucradas víctimas españolas.
El Centro de Estudios Legales y Sociales, una entidad defensora de los derechos humanos, emitió un comunicado en Buenos Aires donde respalda el concepto de universalidad de la justicia.
'La condena a Scilingo demuestra que la persecución de los crímenes de lesa humanidad es una obligación que tienen todos los Estados, sin importar dónde se cometieron los hechos, ni quiénes fueron las víctimas o culpables', apuntó.
Un argumento central de los demandantes fue que Scilingo conocía las aberraciones que tenían lugar a su alrededor en la Escuela de Mecánica de la Armada, la tristemente célebre ESMA, en Buenos Aires.
Este lugar fue usado como un centro de detención y tortura durante la dictadura militar, que aplastó a los rebeldes de izquierda.
Guerrilleros de grupos como los montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) lanzaban ataques contra objetivos militares y hacían operaciones para matar oficiales.
La respuesta de los militares fue desproporcionada. Unas 30.000 personas desaparecieron durante el régimen, según las organizaciones de derechos humanos.
/Por Daniel Trotta y Estelle Shirbon/


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