El Pontífice, que desató las protestas en el mundo musulmán con una conferencia hace dos meses considerada crítica con el islam, mantuvo un aspecto relajado y satisfecho al entrar en la Catedral del Espíritu Santo para una misa, el último acto de sus cuatro días de visita, que era la primera a un país de mayoría musulmana.
El viaje, rodeado de un fuerte despliegue de seguridad por temor a las protestas de nacionalistas e islamistas, ha tenido una serie de gestos conciliatorios que culminaron el jueves por la tarde en la famosa Mezquita Azul de Estambul.
'La temida visita del Papa concluyó con una sorpresa fantástica', publicó en su portada el diario Aksam.
'En la Mezquita Sultan Ahmet, se volvió hacia La Meca y rezó como los musulmanes', escribió el popular periódico Hurriyet, utilizando el nombre oficial del edificio.
Sus gestos, incluyendo su apoyo a la candidatura de Ankara para entrar en la Unión Europea y sus alabanzas al islam como una fe pacífica, parecen haber persuadido a los turcos de pasar página tras la tensión que siguió a su discurso, en el que citó a un emperador bizantino que calificó el islam de religión violenta.
Pero en el corazón del islam en Oriente Próximo, varios comentaristas árabes pidieron todavía a Benedicto XVI que se disculpe formalmente. Consternado por las protestas, el Pontífice alemán dijo que no estaba de acuerdo con la polémica cita, pero no pidió disculpas.
Varios responsables católicos también consideraron la visita a la mezquita, en la que Benedicto XVI rezó en silencio mientras el Gran Mufti de Estambul, Mustafa Cagrici, rezaba en alto, como un momento clave en la reconciliación.
'Ayer, Benedicto XVI hizo con los musulmanes lo que Juan Pablo II hizo con los judíos', declaró el veterano mediador vaticano cardenal Roger Etchegaray, refiriéndose a los rezos del anterior Pontífice ante el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén en 2000.
EL DIPLOMÁTICO SALE A LA LUZ
La visita, que comenzó en la capital, Ankara, sacó a la luz al diplomático que lleva dentro este teólogo, que se esperaba tuviera una postura más dura con el islam que su predecesor, Juan Pablo II.
'Una parte de mi corazón se queda aquí en Estambul', dijo el Papa en el aeropuerto.
Benedicto XVI sí pidió más libertad religiosa en Turquía y por extensión en los otros países de mayoría musulmana, pero no del modo antagónico que esperaban algunos en la Iglesia tras ser elegido Papa en abril de 2005. Además sólo hubo algunas protestas dispersas durante la visita.
Antes de la misa, el Pontífice liberó unas palomas en señal de paz en el patio enfrente de la catedral católica de Estambul y bendijo una estatua de Juan XXIII, que fue Papa entre 1958 y 1963 y estuvo destinado en la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, ayudando a muchos judíos a escapar del Holocausto en los países vecinos.
A la misa también asiste el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, cabeza espiritual de los 250 millones de cristianos ortodoxos, con el que Benedicto XVI firmó una declaración conjunta el jueves pidiendo el acercamiento de las dos iglesias tras el cisma de 1054.
/Por Philip Pullela y Tom Heneghan/


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