La víctima había encontrado un sistema matemático que le hacía ganar dinero por las noches en la ruleta del casino de Boecillo y había comentado en su bar que le hacían falta inversores. El portugués fugado lo oyó y le pidió que en su camino hacia Boecillo le dejara en Laguna de Duero. Ya durante el viaje le animó a parar en el pinar con la excusa de fumarse un porro, y ahí es cuando apareció el acusado, que ahora se enfrenta a 4,5 años de cárcel. Entre los dos lograron arrebatarle los 5.000 euros.
El defensor alega que la identificación fue irregular y no tiene validez al no llevarse a cabo en comisaría.


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