El juez destaca que "no hay un mínimo de prueba" contra Bretón del supuesto bofetón a su hijo

El juez destaca que "no hay un mínimo de prueba" contra Bretón del supuesto bofetón a su hijo

Subraya que no está probado que los dos hijos y la mujer fueran "maltratados", según dice en una hipótesis por el relato de la testigo

El juez titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Córdoba, Miguel Ángel Pareja, fundamenta la absolución de José Bretón, el padre que supuestamente asesinó a sus hijos, Ruth y José, la tarde del 8 de octubre de 2011, de la presunta comisión de un delito de maltrato de obra sin causar lesión, en el ámbito familiar, en que "no hay un mínimo de prueba" para incriminarle por supuesta bofetada a su hijo de dos años.

En la sentencia absolutoria, a la que ha tenido acceso Europa Press, el magistrado apunta a tres hipótesis sobre la supuesta actuación del menor "de haber ocurrido los hechos tal y como dice la testigo", que declaró que el niño no lloró en el momento, algo que el juez considera en su primera hipótesis que "el menor estuviese siendo maltratado sistemáticamente por el acusado y que la madre lo supiese y no hiciese nada para remediarlo", con lo cual "sería cooperadora necesaria para la comisión del delito", un hecho que no ha sido probado, subraya el juez.

En una segunda hipótesis, el togado apunta a que "tanto el menor, como su hermana, como su madre estuviesen siendo maltratados y que por eso nadie supiese nada, hecho que no ha sido probado en este juicio", y la tercera, que "el acusado no hubiese dado al menor una fuerte bofetada, sino una simple e inocua bofetada, sin trascendencia, aislada y puntual que no causa lesión", con lo que agrega, "el hecho no tendría relevancia penal", si bien "tampoco ha sido probado en este pleito".

La testigo, a pesar de lo dicho en el juicio de que "le impresionó el bofetón, pues no era para tanto", sin embargo "no comenta nada a la madre del menor, que además es su amiga, lo cual resulta extraño, pues más bien parece que de haber ocurrido el hecho no le dio la importancia que tenía, sino que simplemente se lo contó a su marido", señala el juez.

Además, resalta que no hay parte alguno de lesiones; no consta que el menor fuese atendido por facultativo alguno, y a ello agrega que, a pesar de su corta edad, "el supuesto fuerte bofetón no le deja ninguna marca en la cara, lo que hace dudar de que de habérselo dado el padre fuese con la violencia con la que dice la testigo que se lo dio".

En otro orden de cosas, según la testigo, el fuerte bofetón se lo dio el acusado al menor en establecimiento público, "donde había muchas personas e incluso había cola para pedir la comida", lo que le hace pensar al togado que "de recibir el niño la fuerte bofetada, alguno de los presentes hubiese visto al padre agredir al menor y a buen seguro que hubiese intervenido, pues a nadie se escapa que existe una conciencia social cada vez más arraigada de repulsa hacia el maltrato". Sin embargo, apostilla, "nadie intervine ni llama a las fuerzas y cuerpos de seguridad".

Motivaciones "espurias" y duda "más que razonable"

No obstante, el magistrado precisa que "tampoco son descartables las motivaciones espurias", señalando en primer lugar, "las circunstancias en que se produce la denuncia, que si bien fue espontánea, está rodeada de otros acontecimientos de todos conocidos que no afectan a la resolución del presente juicio", como la otra causa por la supuesta comisión del doble asesinato.

Y en segundo lugar, "por que la testigo ha manifestado, tanto en la denuncia, como en el acto del juicio, que le resultaba incómodo estar con el acusado al ver como trataba a su amiga y que no le caía bien, si bien luego ha dicho que no le caía ni bien ni mal".

Por todo ello, el juez apunta que existe "una duda más que razonable de que los hechos hayan ocurrido tal y como se relatan en los escritos de acusación", y señala por otra parte que "puede parecer, en algunos supuestos que, una simple e inocua bofetada o un cachete, realizados en un determinado contexto, en una situación aislada y puntual, como respuesta a una actuación agresiva o contumaz del menor, no pudiera considerarse que tuvieran relevancia penal".

Asimismo, el magistrado subraya que las declaraciones de Bretón y la testigo son "contradictorias, no existiendo, en principio, motivo alguno que permita creer una en perjuicio de la otra", a lo que agrega que "es preciso considerar la edad del niño, aún le quedaba algo más de un mes para cumplir los dos años, y según la testigo la bofetada fue de tal virulencia que la cara del menor se giró". Sin embargo, apunta el juez, "a pesar de su corta edad, el niño ni llora ni hace nada extraño, además no dijo nada y continuó como si nada hubiese pasado, no observándosele ninguna marca en la cara".

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