Los alumnos y profesores del colegio público Hilarión Gimeno de Zaragoza sí celebrarán con numerosos actos la Navidad y sólo se suprimirá el festival que se hacía otros años por problemas de espacio y recursos y por motivos pedagógicos.
Su suspensión ha generado polémica porque se ha atribuido a que el centro había esgrimido su carácter laico. Sin embargo, han pesado mucho más la falta de recursos y de tiempo, que no compensaban los resultados, según explicó ayer el director del colegio, Pascual Madrona. «Las razones que dimos a los padres incluyen una serie de argumentos, entre los que estaba el laicismo. Quizá no nos explicamos bien y se quedaron únicamente con esa idea», aclara.
Por otra parte, en Murcia, el colegio Ciudad de Murcia ha decidido por segunda vez no celebrar la Navidad. «Es un centro público y en un Estado aconfesional. No se discriminará a los niños por religión. Además, el 35% de los alumnos son inmigrantes», indica la asociación de padres.
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