Los productos de electrónica falsificados por empresas chinas están alcanzando un nivel de calidad tan alto que a menudo no son identificados como copias.
Además, la activa industria de la piratería en China, que copia productos japoneses y coreanos, ha llegado a ser tan rápida que cuando se lanzan al mercado los productos originales, los clientes chinos los consideran copias peores y más caras.
Este fue el caso de LG y su teléfono móvil 'Chocolate' que llegó al mercado chino mucho más tarde que algunas falsificaciones de gran calidad.
El móvil fue un fracaso comercial, ya que los clientes lo consideraron una mala copia de los modelos chinos.
Otro buen ejemplo es el de la consola portátil de Sony PSP: a raíz de los rumores que decían que la PSP iba a salir con funciones de telefonía móvil, una empresa china lanzó un teléfono con una apariencia casi idéntica a la de la portátil que incluía además varios juegos pirateados de Nintendo.
Estas fábricas de clones, en algunos casos, son tan buenas que grandes multinacionales les ofrecen trabajar para ellas.
Una de estas fábricas rechazó una oferta de Samsung arguyendo que ya ganaba bastante dinero vendiendo sus propios productos.




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