El presidente israelí, Moshé Katzav, continuará desempeñando su cargo y sólo renunciará una vez que el asesor jurídico del Estado, Menajem Mazuz, decida presentar formalmente una demanda contra él y consiguientemente iniciar un juicio, según informa la prensa local.
Los medios de comunicación israelíes habían anunciado que el Tribunal Supremo resolvería el lunes sobre una demanda de la fiscalía para que Katzav cesara de forma inmediata en el desempeño de sus funciones por las denuncias de acoso sexual.
El Alto Tribunal Supremo tenía previsto analizar la demanda, presentada por el fiscal Josef Fuchs para que Katzav fuera relevado de forma inmediata, incluso antes de que se decidiera someterlo a juicio, pero finalmente la petición fue retirada.
La decisión sobre la continuidad de Katzav fue adoptada después de que los abogados del presidente, David Libai y Zion Amir, anunciaran que renunciará a su cargo de forma temporal una vez que el asesor jurídico del Estado tome la decisión final sobre el inicio de un juicio e informe al Gobierno de la presentación de una demanda judicial contra él.
El asesor legal podría dar a conocer su decisión final en el plazo de unas semanas, agregan los medios locales.
Facilitar el procedimiento legal
Mazuz había recomendado que Katzav renunciara a su cargo para facilitar un eventual procedimiento legal sobre los delitos de los que es acusado -entre ellos el de violación a dos mujeres-, en un escrito al Tribunal Supremo en el que advertía que decidir sobre el futuro del presidente estaba por encima de su autoridad.
Los abogados del presidente enviaron una carta a Mazuz para recordar que la Ley Fundamental israelí dicta que el presidente del Estado "no está autorizado a someterse a un juicio hasta el final de su mandato (en este caso, en julio de 2007), no obstante, el presidente ha anunciado en el pasado que no se esconderá detrás de la inmunidad".
Katzav ha estado sometido a una investigación después de que trascendieran en octubre pasado las acusaciones por parte de varias mujeres que trabajaron en su oficina, quienes denunciaron acoso sexual y, en dos casos, violación.
La Policía israelí reveló que tenía indicios por los que el jefe del Estado podría ser encausado y recomendó al asesor legal que analizara la cuestión.
El presidente, de 61 años, y en el cargo desde, es sospechoso de dos delitos de violación, tres o cuatro de agresión sexual, acoso, prevaricación, obstrucción a la justicia, escuchas telefónicas a sus funcionarios, malversación de fondos públicos y abuso de confianza.


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