inquilino y casero, dos en uno

inquilino y casero, dos en uno

Cada vez es más habitual el subarriendo de viviendas. Es decir, que un inquilino alquile parte de la casa (desde 1994 no es posible arrendar toda la vivienda) a otras personas. Es algo que se produce, sobre todo, en las grandes ciudades, en las que el precio de las viviendas es más elevado y hay mayor concentración de determinados colectivos, como estudiantes o inmigrantes.
Con permiso

A menos que se especifique en el contrato que está prohibido el subarriendo, la legislación establece que la cesión y el subarriendo están permitidos siempre y cuando el propietario del inmueble haya dado su consentimiento por escrito. Lo que ocurre es que esta prohibición, según Lourdes Alboreca, directora de servicios jurídicos de la Asociación de Defensa del Propietario de la Vivienda (Adeprovi), se hace «en el 98% de los casos».

Si en el contrato no se estipula nada al respecto, se da por supuesto que el inquilino puede subarrendar pidiendo permiso previamente al propietario por escrito y de manera fehaciente. El consentimiento del propietario debe darse también por escrito. Un consentimiento verbal no serviría para nada a efectos legales.

Hay que tener en cuenta

–El dinero que se cobra por un subarriendo no podrá ser superior al del arrendamiento. Tampoco la suma de varios subarrendamientos en un mismo inmueble puede superar esa cantidad. La idea es que el alquilado no puede lucrarse a costa de la propiedad ajena.

–En el contrato de arrendamiento se puede pactar que
 El inquilino nunca puede obtener más beneficios que el dueño por el subarriendo
el propietario obtenga un porcentaje de los subarriendos a cambio de permitirlos.

–El arrendador tiene derecho a exigir recibir el dinero del subarrendatario y luego hacer el oportuno descuento al arrendatario. Aunque no es algo demasiado común, según Adeprovi.

–Una misma persona no puede subarrendar más de un inmueble. Algo lógico, ya   que tampoco una misma persona puede alquilar más de una vivienda.

–El derecho del subarrendatario se extinguirá, en todo caso, cuando lo haga el del inquilino que subarrendó la vivienda.

–Las autoridades administrativas podrán limitar el número de personas que ocupen la vivienda por razones de higiene o moralidad.

–Por último, no hay que olvidar que también al subarrendado conviene hacerle   un contrato de subarriendo en el que quede claro su nombre, la zona de la casa que se subarrienda y el precio del subarriendo.

Motivo de desahucio

Si se recoge en el contrato que está prohibido el subarriendo y, pese a todo, el inquilino mete a terceros en casa cobrando por ello, el arrendador tiene derecho a dar por terminado el contrato de alquiler unilateralmente. El arrendatario tendrá que abandonar el inmueble sin derecho a ninguna indemnización.
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