Bagdad, de siete millones de habitantes, sigue bajo un estricto toque de queda por segundo día consecutivo, desde el bombardeo del jueves en el que murieron más de 200 chiíes.
El Gobierno pidió calma, desesperado por frenar la escalada de violencia que surgió después del atentado contra una mezquita chií en Samarra en febrero. Esta vez, son muchos lo que temen que los ataques en represalia arrastren a Irak al caos.
'Todos están tensos, todos están esperando que pase algo en cualquier momento', dijo Abu Marwah, traductor árabe suní de 40 años, quien pasó casi toda la noche en el tejado de su casa con una kalashnikov en la mano.
El presidente, primer ministro y líderes de todos los bandos tienen previsto reunirse nuevamente el sábado para abordar el tema de la seguridad.
Cuatro mezquitas y algunas casas fueron incendiadas en la pequeña parte suní del área de mayoría chií de Hurriya, en el noroeste de Bagdad, dijo el viernes el viceprimer ministro suní, Salem al Zobaie.
Unas 32 personas murieron, dijo la policía, en ataques perpetrados por supuestos extremistas chiíes, despreocupados por el toque de queda dispuesto tras la muerte de 202 personas en el bastión chií de Ciudad Sadr.
Testigos y fuentes policiales también informaron de enfrentamientos y ataques aéreos en Baquba, una tensa ciudad mixta al norte de Bagdad. Los testigos precisaron que los arrasaron la ciudad y atacaron un centro de la policía, aunque no había sido informado de ninguna muerte.
En un pueblo de la misma provincia, Diyala, una fuente de seguridad dijo que habían sido hallados los cuerpos de 21 chiíes, incluidos mujeres y niños de una familia, que fueron ejecutados en sus casas.
EL DILEMA DE MALIKI
Aunque orgullosos de siglos de armonía y matrimonios entre musulmanes chiíes y la minoría suní, dominante bajo el régimen de Sadam Husein, tres años de intolerancia y derramamiento de sangre convirtieron a las comunidades de Bagdad en una mezcla de temerosos, fuertemente armados y hostiles reductos sectarios.
La Casa Blanca catalogó la fuerte violencia registrada desde el jueves de un 'esfuerzo descarado para derrocar al gobierno elegido democráticamente'.
El presidente estadounidense, George W. Bush, bajo presión por el tema de Irak tras la derrota republicana en las elecciones legislativas de este mes, tiene previsto reunirse el miércoles con el primer ministro chií, Nuri al Maliki, en Jordania.
/Por Claudia Parsons/


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