Entre los planes, hay una modificación del artículo 17 de la ordenanza actual, ya que no contempla la posibilidad de declarar zonas acústicamente saturadas. Además, el Concello reiteró su voluntad de «realizar mediciones sonométricas en los bares y adelantar el cierre de los mismos», como explicó el portavoz José Manuel Figueroa. Sin embargo, sigue sin aclarar cómo acabará con el ruido en las calles saturadas.
Hasta el momento, lo único que ha presentado es un informe con varias mediciones realizadas de mayo a agosto de 2005. Estos datos son los mismos que adelantó 20 minutos el pasado día 9 de noviembre y que hoy presenta el Valedor do Cidadán (gráfico de la derecha). Todas las mediciones hacen referencia al ruido captado en la calle, tanto por la mañana como por la noche.
En muchas de ellas llama la atención cómo el ruido matinal supera al nocturno. Tal es el caso de la calle Urzáiz, donde, contrariamente a lo que se pueda pensar, el ruido, un sábado por la mañana (68 dB), supera al que se produce de madrugada (67,7 dB).
Costumbres
Este dato podría demostrar que el problema no es tanto de los locales de copas como del ruido que se genera en la calle. Figueroa cree que hablar en voz alta o salir a determinadas horas de la noche «son hábitos arraigados en la gente de nuestro país y lo que habrá que estudiar es cómo cambiarlos».
En Rogelio Abalde, los sábados por la noche hay 13 decibelios más que por la mañana (75, frente a 62,1). La concentración de gente bebiendo en la calle es la que provoca estos picos. Sin embargo, el Concello sigue pensando que adelantar el cierre de los locales es la dirección adecuada, sin valorar la posibilidad de que la gente podría seguir bebiendo en la calle, a falta de bares.
Casi como un estadio de fútbol
Un reciente estudio de la multinacional Cisco Systems revela que el estadio Santiago Bernabéu (90.000 personas de aforo), durante un partido del Real Madrid, no registra niveles de ruido superiores a los 100 decibelios. Algunas calles de Vigo llegan a los 71,9 decibelios durante la mañana. Es el caso de Cervantes un miércoles cualquiera. Para saber si esto es mucho o poco, sólo hay que conocer que el grado de ruido normal para la Organización Mundial de la Salud es de 55 decibelios.


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