Según el documento, el número de iraquíes muertos de forma violenta alcanzó un nuevo máximo en octubre, más de 100.000 personas salieron de Irak en el mismo periodo y unos dos millones de personas han abandonado sus hogares desde el inicio de la invasión estadounidense en marzo de 2003.
También cuestionó las dudas sobre las lealtades sectarias y la eficacia de los 300.000 integrantes de las fuerzas de seguridad iraquíes, formadas por Estados Unidos, a pocos días de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se reúna con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, para abordar la aceleración de la entrega del control a los iraquíes.
'Hay cada vez más informes sobre milicias o escuadrones de la muerte operando desde dentro de las filas policiales o en connivencia con ellas', dijo. 'Sus fuerzas están acusadas de (...) secuestros, torturas, asesinatos, sobornos (...) extorsión y robos'.
Sus conclusiones hacen dudar de la reciente declaración de Al Maliki de que las fuerzas iraquíes serían capaces de reducir la violencia en seis meses si tuvieran el control, ya que indica que sólo en la ciudad de Kirkuk, la mitad de los 5.000 agentes de policía y unos 13.000 soldados no se presentan al trabajo.
Bagdad, la capital del país que acoge a un tercio de los iraquíes y que tiene una mezcla de grupos religiosos y étnicos, aparece retratada como el punto central del derramamiento de sangre entre las dos ramas del islam, chiíes y suníes, a medida que los barrios se van modificando por su composición religiosa.
El informe dice que las muertes sectarias son la principal causa del derramamiento de sangre, fomentado por la insurgencia, las milicias y las bandas de delincuentes.
ACTUACIÓN IMPUNE DE LAS MILICIAS
La cifra de civiles asesinados en octubre llegó a 3.709, 120 al día, frente a los 3.345 en septiembre, según los datos del informe bimestral de la ONU. Más del 70 por ciento de ellos murieron en Bagdad, y la mayoría tenían heridas de bala o señales de haber sido torturados.
El informe se ha hecho basándose en cifras del Ministerio de Salud y del depósito de cadáveres de la capital, pero el consenso entre las autoridades estadounidenses e iraquíes sobre estos datos políticamente sensibles es escaso. El jefe de derechos humanos de la ONU en Bagdad, Gianni Magazzeni, reconoció esto en la rueda de prensa.
El mes pasado, un estudio publicado en el diario médico Lancet desató la controversia al determinar que 655.000 iraquíes han muerto por la guerra. El Ministerio iraquí de Salud ha situado esta cifra en 150.000, pero un portavoz gubernamental dijo el mes pasado que es más probable que sean 40.000.
El informe de la ONU dijo que las milicias actúan con impunidad, sin ocultar sus lazos con partidos políticos en el Gobierno de mayoría chií.
'Cuanta más impunidad haya y nadie sea castigado (...), más se alimenta el ciclo de violencia y contraviolencia', afirmó Mazzeni.
Más de 418.000 iraquíes han dejado sus casas desde febrero, 1,6 millones desde la invasión de marzo de 2003. La mayoría de los 100.000 que se van cada mes se van a las vecinas Siria y Jordania, de mayoría suní, muchos de ellos médicos, abogados, periodistas y profesores, objetivos de la violencia.
/Por Ross Colvin/


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