El arzobispo de Granada, Javier Martínez, que el sábado llamó a la desobediencia civil de los padres para que sus hijos no estudien el próximo curso la asignatura de Educación para la Ciudadanía, fue duramente criticado ayer tanto por la Junta de Andalucía como por la Confederación Andaluza de Padres de Alumnos (Codapa).
La delegada de Educación de la Junta en Granada, Carmen García Raya, señaló la «irresponsabilidad» del prelado que, con sus palabras, atacó «los cimientos de la democracia». Por su parte, Pilar Triguero, presidenta de Codapa, consideró las palabras de Martínez como «un insulto al raciocinio».
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