Cruise y Holmes se casaron el sábado por el rito de la Cienciología en una ceremonia cuyos datos se mantuvieron en secreto hasta que el publicista estadounidense del actor emitió un comunicado.
Para entonces los habitantes de Bracciano, la pequeña ciudad cercana a un lago al norte de la capital italiana que la pareja escogió para el evento, estaban profundamente dormidos.
'La boda invisible' y 'Tom y Katie: los recién casados fantasma', se podía leer el domingo en los titulares de la prensa italiana, reflejando la frustración de los vecinos y de las hordas de paparazzi que estaban en Bracciano para el boda.
Una multitud de fans y curiosos se había reunido desde primeras horas del sábado a las afueras del castillo del siglo XV donde se celebró la ceremonia, esperando poder ver a la galaxia de estrellas de Hollywood que asistieron.
Pero lo único que pudieron mirar desde detrás de las vallas que los alejaban de la entrada, fue un desfile de minifurgonetas Mercedes negras y limusinas con las lunas tintadas que llevaron a la pareja y a sus 150 invitados más allá de la puerta de hierro del castillo.
SILUETAS
Al caer la noche, las velas situadas en las almenas del recinto ayudaron poco a identificar las siluetas que, desde dentro, saludaban de vez en cuando por la ventana.
La pareja abandonó Italia el domingo para pasar su luna de miel en Maldivas.
'Es una decepción enorme. Después de toda la promoción y la publicidad, nadie ha podido ver nada de esta boda. Ni siquiera salieron a saludar', dijo Sergio Pagliaro, un pensionista de 76 años que espero durante horas con su mujer.
Las autoridades municipales, que aprovecharon el momento de gloria de Bracciano para cobrar 1.000 euros a los fotógrafos y equipos de televisión por una posición para ver el castillo desde arriba, fueron más mordaces.
'Creo que deberían haber mostrado más respeto por la gente de Bracciano que esperó mucho tiempo para verlos', afirmó Armando Tondinelli, concejal de obras públicas.
'El comportamiento de esa gente está por encima de estas cosas, no miran las cosas importantes de la vida. Un saludo hubiese sido lo correcto, es una cuestión de educación', añadió.
En el pueblo, tomado durante los últimos cuatro días por medios de todo el mundo, las fotografías de la pareja estaban colocadas por toda la plaza, incluyendo los relojes de metal de adorno vendidos por una tienda de antigüedades.
Los restaurantes elaboraron menús 'Tom & Katie', los vendedores de ropa ofrecían trajes 'Top Gun', y en muchos escaparates se desplegaron mensajes como 'Para siempre' y 'Los mejores deseos para vuestro cuento de hadas'.
Pero la lluvia intermitente y la ausencia de famosos hizo que los curiosos se dispersaran y sólo quedaron unos pocos cientos, muchos de los cuales habían viajado desde Roma para el evento pero tuvieron que conformarse con los fuegos artificiales de medianoche.
'Esto es como una mala película', dijo Barbara Giuri, de 19 años, mientras la niebla del atardecer cubría el castillo. 'Y ahora me duelen los pies'.
/Por Silvia Aloisi/


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