Roma se deleitó el viernes con el glamour de Hollywood mientras los paparazzi perseguían a Tom Cruise y a su futura esposa, Katie Holmes, junto a varios famosos invitados, antes de que se casen el sábado en un pueblo junto a un lago al norte de la capital italiana.
'La Dolce Vita regresa al Tíber' y 'Hollywood se traslada a Roma' señalaban los titulares de los periódicos italianos, reviviendo los recuerdos de las décadas de 1950 y 1960, cuando la Ciudad Eterna estaba llena de estrellas de películas.
Un castillo medieval en el pueblo de Bracciano, 40 kilómetros al norte de Roma, ha sido indicado como el posible lugar para el matrimonio del sábado, aunque los comentaristas del espectáculo no descartan un cambio de última hora para burlar a los medios.
'Sólo vine a pasarlo bien en Italia', dijo la estrella estadounidense Will Smith a los periodistas después de aterrizar en viernes en el aeropuerto Ciampino.
Otra de las invitadas, Brooke Shields, que tuvo una discusión pública con Cruise el año pasado debido a que el actor la criticó por tomar medicamentos para tratar la depresión posparto, se enfrentó a los fotógrafos para salir de compras cerca de las escalinatas de la Plaza de España.
ASEDIADOS POR LOS PAPARAZZI
Cruise, que se ha divorciado dos veces, es un entusiasta seguidor de la Iglesia de la Cienciología, fundada por el novelista de ciencia ficción L. Ron Hubbard. La boda será una ceremonia cienciológica porque el actor no puede casarse mediante el rito católico. Holmes fue educada en la fe católica.
Después de pasar la mayor parte de su estancia en Roma ocultos en el elegante Hotel Hassler, asediados por paparazzi, la pareja organizó el jueves una fiesta para 130 invitados en un céntrico restaurante, saludando y dando las gracias a la multitud de fans.
El tranquilo pueblo de Bracciano está aprovechando sus momentos de fama. Los pararazzi, que le deben su nombre al personaje del fotógrafo Paparazzo de 'La dolce vita' de Federico Fellini, invadían las calles.
Los dueños de apartamentos con vistas al castillo Odescalchi alquilan sus terrazas a fotógrafos y equipos de televisión por hasta 100.000 euros.
La alcaldesa de Bracciano está cobrando 1.000 euros a los periodistas por ubicaciones con vista al castillo y 300 euros por aparcar camiones con acceso al satélite.
/Por Silvia Aloisi/. *.


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