La Compañía de Jesús insistió ayer en que el asesinato de seis de sus miembros a manos de militares salvadoreños el 16 de noviembre de 1989 no debe quedar impune y por ello ha acudido a una instancia judicial internacional.
Los sacerdotes asesinados fueron los españoles Ignacio Ellacuría (rector de la UCA), Ignacio Martín Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Segundo Montes, de la misma nacionalidad, y el salvadoreño Joaquín López y López, además de la empleada doméstica Elba Ramos y su hija Celina, de 16 años.
Tojeira declaró en una entrevista en el canal 15 de televisión que han “vuelto a la Comisión Interamericana después de la negativa del sistema judicial salvadoreño a abrir el caso de los jesuitas acusando al Estado de negación de nuestro derecho de acceso a la justicia”.
Agregó que “es un caso nuevo, es decir un caso en que unas personas que quieren acceder a la justicia se ven imposibilitadas de ello”. “Tiene cierta complejidad, pero si la Comisión Interamericana le da vía libre podría ir hasta la Corte Interamericana de Justicia”, añadió.
Tojeira dijo que la Compañía de Jesús ha rechazado llevar el caso a otras instancias judiciales internacionales porque persiste el interés de que sea en El Salvador donde se discuta y resuelva, ya que la Comisión Interamericana lo que puede hacer es dictar recomendaciones vinculantes al Estado salvadoreño.
Por el asesinato de los jesuitas fueron condenados en septiembre de 1991 el coronel Guillermo Benavides y otros nueve militares, pero en 1993 quedaron en libertad gracias a una ley de amnistía.


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