Por eso, vive acampado frente a la cárcel de Albolote desde el pasado lunes, fecha en la que fue puesto en libertad. Con la única compañía de un colchón y varias mantas, Eduardo pasa los días con la ilusión de volver a ingresar en prisión, una petición que ya ha realizado tras cumplir anteriores condenas.
Sin embargo, desde el centro penitenciario aseguran que no tienen competencia para actuar y hacerse cargo de la situación del ahora ex presidiario.
Además, la dirección de la prisión de Albolote cree que Eduardo busca tener protagonismo para poder enfrentarse a los posibles riesgos físicos que podría sufrir al emprender una protesta de este tipo, a su edad. Y es que Albolote no es la primera cárcel a la que este preso ha deseado regresar.


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