El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) parecía reforzar el llamamiento de Washington para que Teherán abandone el enriquecimiento de uranio - o se enfrente a las sanciones de la ONU - antes de que acuerde reunirse con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
Ahmadineyad declaró el martes que estaba dispuesto a hablar con Estados Unidos si había un cambio de actitud de Washington, que bajo presión para lidiar directamente con Teherán para ayudar a reducir la violencia en el vecino Irak.
Pero la Casa Blanca respondió que Teherán debe poner fin a su enriquecimiento de uranio, deje de meterse en Irak y desarrolle un papel constructivo en Oriente Próximo.
'No creo que se trate de la actitud estadounidense', dijo Gordon Johndroe, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
El OIEA dijo que Irán aún está entorpeciendo las investigaciones de la agencia. Informó de que los inspectores de la ONU habían localizado restos inexplicables de plutonio en muestras de partículas de uranio muy enriquecido en unas instalaciones de residuos nucleares. En grandes cantidades el plutonio y ese tipo de uranio pueden detonar bombas atómicas.
El Departamento de Estado dijo que la credibilidad de la ONU estaba en entredicho si no actuaba tras este informe ya que subrayaba la necesidad de una resolución contundente contra Irán.
Los altos cargos iraníes han dicho con frecuencia que estaban preparados para hablar con Estados Unidos, pero siempre han condicionado las negociaciones con grandes cambios en la política norteamericana.
'Hemos dicho desde el principio que hablaremos con el Gobierno estadounidense, pero con condiciones', dijo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.
'Las condiciones son sobre la actitud del Gobierno estadounidense. Si corrigen su comportamiento, hablaremos con ellos como con otros', dijo en una rueda de prensa.
Ahmadineyad dijo que pronto enviaría un mensaje al pueblo norteamericano para explicar sus políticas.
'Muchos de los estadounidenses me han pedido que hable con ellos y les explique la opinión de la nación iraní', dijo.
En mayo, Ahmadineyad envió una carta de 18 páginas al presidente estadounidense, George W. Bush, criticando sus políticas, pero no recibió ninguna respuesta formal. Bush lo describió como 'interesante'.
/Por Jon Hemming/


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