Isabel sonrío hacia los "vivas" y "olés" de su público en el madrileño aeropuerto de Barajas. La cantante de canción ligera española surgió altiva por la puerta de embarque ataviada con un abrigo de pieles y sus inseparables gafas negras en compañía de su fiel María Navarro.
Tras recibir la bienvenida y sin dar opción a enunciar cuestión alguna amenazó, preventivamente, a los periodistas: "¡Cuidado con lo que dices!".
Cuando escuchó que la pregunta se dirigía hacia el porqué de un viaje a tierras tan lejanas y si tenía algo que ver con la relación de su última pareja conocida, Julián Muñoz, Pantoja mostró cierta rabia: "Se te va a caer el pelo".
Isabel mantuvo pulcro silencio ante la curiosidad por si aún continuaba su relación con el ex alcalde de Marbella y ante las noticias de posibles amenazas de su hijo, Kiko Rivera, a terceros.
En su trayecto al coche, la corte de seguidores que le acompañaba se ocupó de dificultar el camino a cámaras y redactores golpeando las espinillas de alguno de ellos.


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