Ante nuevas sospechas de complicidad policial en el último secuestro masivo, el de mayor envergadura, el ministro del Interior dejó a los jefes policiales la explicación de cómo decenas de hombres armados entraron en un anexo del Ministerio de Educación Superior, rodearon a los que se encontraban en su interior y se los llevó a plena luz del día hacia un bastión de los extremistas chiíes.
Tras confiscarles los móviles, dejaron atrás a las mujeres. Un testigo dijo que los guardas policiales se quedaron quietos mientras los hombres armados separaban a la minoría suní de los chiíes comprobando los nombres en documentos de identidad, aunque las autoridades y otros testigos dijeron que parecía que se habían llevado a hombres de ambas etnias.
'Algunos de los hombres ofrecieron resistencia y suplicaron a los extremistas que les dejaran en paz pero uno de ellos dijo: 'No te preocupes, si no has hecho nada malo, te dejaremos ir'', dijo un comerciante local después de que los hombres fueran introducidos en 40 vehículos durante media hora.
Algunos fueron liberados posteriormente, pero hasta 50 rehenes permanecían desaparecidos, según el Gobierno, renovando afirmaciones de que sus nuevas fuerzas de seguridad, entrenadas por Estados Unidos, pueden llevar el orden. La Casa Blanca lo observará con preocupación mientras revisa su estrategia bajo una presión creciente en Estados Unidos para que las tropas vuelvan a casa.
Washington ha estado presionando al primer ministro chií, Nuri al Maliki, para que acabe con los extremistas que ideológicamente son leales a sus aliados, pero Maliki dice que necesita más tiempo. Muchos suníes y comandantes de EEUU, se quejan de que la policía chií está muy influida por la milicia chií.
'El Ministerio del Interior está adoptando todas las medidas y se desplaza a algunas zonas de Bagdad donde sospecha que los rehenes están siendo retenidos', dijo el portavoz del Gobierno, Ali al Dabbagh, declinando confirmar si algunos hombres habían sido liberados en Ciudad Sadr, el bastión del Ejército Mehdi, del clérigo chií Moqtada al-Sadr.
'El ministro está interrogando a todos los agentes a cargo de ese sector', dijo Dabbagh del concurrido distrito comercial de Karrada donde tuvo lugar el secuestro.
En otros actos de violencia, que han sido decenas, un coche bomba mató a 10 personas en un mercado de Bagdad y las autoridades iraquíes dijeron que redadas estadounidenses en un distrito chií de Bagdad y en el bastión insurgente suní de Ramadi dejaron al menos 36 muertos durante la noche.
/Por Aseel Kami y Alastair Macdonald/


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