¿Dónde está el chapapote ahora? Parte, como reveló la semana pasada un informe científico, aún bajo el agua, en los otrora riquísimos fondos marinos de Galicia. El resto, 60.000 pestilentes y peligrosas toneladas de combustible mezclado con agua, arena y desperdicios, almacenado en unas balsas en el municipio de As Somozas (A Coruña).
Es decir, el chapapote que recogieron de la costa y los arenales miles de voluntarios cumple cuatro años y aún está sin reciclar.
Ayer, mientras 2.000 personas se manifestaban en Santiago atendiendo a la llamada de la plataforma Nunca Máis bajo el lema Otro Prestige todavía es posible. Evitémoslo, salía a relucir que los residuos serán reciclados dentro de dos años, seis después del desastre.
Para el tratamiento es imprescindible una planta especializada, pero el bipartito de la Xunta (PSOE-BNG) se enteró el año pasado de que los terrenos en los que se iba a ubicar no eran públicos, como creían, sino privados. Tardaron meses en expropiar los solares, y todavía falta la licencia.
«Seguimos sin estar preparados»
Nunca Máis –la plataforma espontánea organizada en 2002 tras el desastre del Prestige– volvió ayer a la calle en Santiago para alertar que 14.000 barcos con bodegas llenas de peligro (y un estado de conservación «tan lamentable» como el del nefasto petrolero) pasan a diario frente a las costas gallegas y que todo sigue igual. El portavoz de Nunca Máis, Rafa Villar, acusó a la Administración de «dejadez» por no haber tratado los residuos y no haber redactado un protocolo de actuación para casos de desastre ecológico.


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