Cinco grupos guerrilleros de izquierda, prácticamente desconocidos, se adjudicaron los ataques en un comunicado colocado en Internet donde respaldaron a los maestros y activistas que reclaman en Oaxaca la dimisión del gobernador Ulises Ruiz, acusado de corrupción y abusos de autoridad.
Los artefactos estallaron de forma simultánea en el tribunal electoral, la sede del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) y una sucursal del banco canadiense Scotiabank, causando daños pero sin heridos.
Las explosiones dañaron también las puertas y ventanas de algunas casas aledañas al tribunal y al banco.
'Estas bombas, al colocarse en otras instalaciones podrían haber sido letales a muchísima gente,' dijo el jefe de la policía de la Ciudad de México, Joel Ortega.
Si bien los grupos que se adjudicaron las explosiones no son conocidos, Ortega dijo que sí existen y que uno de ellos, Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, es una escisión del Ejército Popular Revolucionario (EPR), activo desde 1996 principalmente en los estados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Chiapas.
Los cinco grupos pidieron disculpas por sus acciones y dijeron en el comunicado que 'los principales responsables de la violencia social y política existente en nuestro país son los señores del poder y del dinero que han desatado una guerra sucia neoliberal contra el pueblo de México'.
Otros dos artefactos colocados frente a una sucursal bancaria y una tienda-restaurante de la cadena Sanborns - propiedad del magnate mexicano Carlos Slim - fueron desactivados por policías.
Ortega dijo que todos los artefactos tenían un peso aproximado de cinco kilos y que se fabricaron con un tipo de gel, polvo de aluminio y un fertilizante.
TENSO CLIMA POLITICO
Las explosiones se produjeron en un momento en el que parece lejana una solución a un conflicto político en Oaxaca, uno de los estados más pobres del país y con mayoría de población indígena donde activistas y maestros exigen la renuncia de Ruiz, del PRI.
El conflicto comenzó en mayo con una huelga de maestros en demanda de mejoras salariales, pero grupos indígenas y de izquierda radicales se sumaron al movimiento tomando el Zócalo, la principal plaza pública, y colocando barricadas en distintos puntos de la capital estatal.
El 29 de octubre, la policía desalojó el Zócalo pero no logró el control en toda la ciudad. El domingo miles marcharon para pedir la salida de Ruiz, quien se niega a dimitir.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que lidera las protestas junto a los maestros, se desvinculó de los estallidos.
/Por Verónica Gómez Sparrowe/.*.


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