Los hechos ocurrieron en febrero en los festejos del pueblo natal del consejero de Presidencia, Gaspar Zarrías. Entonces, y como venía siendo tradición, uno de los vecinos arrojó a una pava desde el campanario de la iglesia, episodio que fue denunciado por la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba).
Por omisión del deber
Ahora, la Junta ha fallado a favor del colectivo y en contra del Ayuntamiento de Cazalilla (PSOE), al que considera responsable de los actos «por omisión de su deber de estar vigilante sobre lo que acontece» en el municipio. Según un informe del Gobierno andaluz, el lanzamiento de la pava «provoca al animal daños injustificados». Con ésta ya son dos las sanciones al Consistorio jienense por dicha práctica. En 2004 fue multado con 2.001 euros por no impedir que se arrojara al ave de la torre y en 2005 la Junta penalizó a un vecino que se autoinculpó.
Tradición o atrocidad
El lanzamiento de la pava, que data del siglo xix, supone toda una tradición para los vecinos de Cazalilla. Todos los años, centenares de personas se congregan bajo la torre del campanario para ver caer al animal y disputárselo una vez en el suelo «porque da suerte». Sin embargo, la opinión de Anpba es bien distinta. Su presidente, Alfonso Chillerón, exige al Ayuntamiento de la localidad que impida estos episodios y que «haga cumplir la ley».


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