«Es, en pocas palabras, un homenaje a Valladolid. Pero no como ciudad monumental, sino más como mi propia casa, el lugar en el que he vivido desde que nací», reconoció el escritor.
De esta manera, el novelista recorre los rincones más espirituales de la ciudad a través de sus textos en los que refleja recuerdos y buenos momentos. «Siempre hay cosas malas y buenas, pero en este libro he preferido quedarme con lo bueno porque al final la ciudad es un lugar de encuentro y lo importante son las personas que te rodean aquí», reconoció.
Por otra parte, el trabajo de Leticia Pérez fue mucho más directo con la calle para buscar aquellos rincones de los que hablaba Martín Garzo. «Me parece que sus fotos tienen una mirada muy especial y por eso me gustó desde el principio», añadió el novelista. «Fue un trabajo duro durante todo un invierno y pasé mucho frío», agregó Pérez.


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