Los más de 20 presidentes y altos cargos reunidos en Montevideo para la XVI Cumbre Iberoamericana pidieron a George W. Bush en un documento que reconsidere la idea de levantar 'un muro divisorio en América'.
'Este día los presidentes hemos firmado una declaración y hemos mostrado nuestra preocupación por el tema migratorio y una vez más se ha condenado el muro que se pretende construir en la frontera mexicano estadounidense', dijo en conferencia de prensa Elías Antonio Saca, mandatario de El Salvador.
Pero Saca, que será el anfitrión en la cumbre de 2008, agregó que no se trata sólo de condenar el plan.
'Hay millones (...) de latinoamericanos que están esperando nuestras decisiones y que por la vía diplomática consigamos con Estados Unidos una reforma integral migratoria que permita legalizar a nuestra gente'.
Los presidentes también firmaron documentos para condenar el bloqueo comercial de Estados Unidos a Cuba y el terrorismo, en un clima que contrastó con las amargas peleas que rodearon los últimos encuentros en la región por temas energéticos, ambientales y de integración.
En esta oportunidad, los únicos chispazos surgieron por las críticas de algunos mandatarios, como Álvaro Uribe de Colombia y Evo Morales de Bolivia, sobre la política de inmigración europea, que sorprendieron al jefe de gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y al rey Juan Carlos.
'Los países de donde procede la inmigración (...) expresaron lo que representa su sensibilidad hacia sus ciudadanos, una sensibilidad que nosotros hemos vivido en otras épocas', dijo en tono conciliador Zapatero, haciendo referencia a los millones de españoles que volaron a América Latina el siglo pasado.
Ahora un millón de iberoamericanos viven en España y el Gobierno español puso énfasis en que su plan de regularización ha beneficiado a más de 250.000 latinoamericanos.
CLIMA SUAVIZADO
La cumbre había comenzado con casi todas las miradas puestas sobre el conflicto que enfrenta desde hace meses a Argentina y Uruguay por la construcción de una planta de celulosa sobre la margen uruguaya de un río compartido, que Argentina teme contaminará el cauce.
Pero inesperadamente, España anunció que el presidente argentino, Néstor Kirchner, pidió ayuda al Rey Juan Carlos para facilitar el diálogo con su homólogo uruguayo, Tabaré Vázquez, que aceptó la iniciativa y aseguró que 'está dispuesto a dialogar como ha estado dispuesto siempre en la búsqueda de una solución de este diferendo'.
La reunión de mandatarios también sirvió para moderar las diferencias surgidas en América Latina por la elección de un candidato regional para tomar un asiento rotativo en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Tras semanas de infructuosas votaciones para elegir a Guatemala, respaldada por Estados Unidos, o Venezuela, apoyado en el Mercosur, ambas naciones decidieron el miércoles retirar sus aspiraciones y elegir a Panamá como candidato de consenso.
Algunos analistas han advertido sobre el daño a la imagen de la región que provocó todo el proceso, mientras otros creen que Venezuela, que había iniciado hace meses una costosa campaña de compra de influencias para llegar a ese lugar, fue el gran perdedor.
/Por César Illiano/.*.


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