Nicaragua vota a su nuevo presidente desde las 7.00 (14.00 en España) y hasta las 18.00 hora local.
Más de tres millones y medios de nicaraguenses están convocados a las urnas para elegir además a 90 diputados del Parlamento nacional y 20 para el Parlamento Centroamericano (Parlacen).
Los electores tienen varias opciones: apoyar a los conservadores, que no lograron acabar la pobreza en el país más pobre del continente detrás de Haití, y dar otra oportunidad para el sandinista Ortega, que carga con la sombra de una guerra civil que dejó más de 30.000 muertos.
Pero Ortega, de 60 años, también trae recuerdos de mejoras en los servicios de salud y el nivel educativo bajo su gobierno, que comenzó cuando la guerrilla derrocó a Anastasio Somoza en 1979 y dejó una crisis económica a su paso.
Al sandinista además lo ayudan las divisiones en la derecha, que en los últimos 16 años de gobierno ha sido salpicada por escándalos de corrupción.
"Yo soy rojinegro, voy con Ortega, es el único que ve por los pobres. Todos los demás, sólo por los ricos'" dijo William Medina, un abogado de 44 años mientras se formaba en una larga fila para votar en la capital Managua.
Ortega no tendrá la varita mágica, necesita de la empresa privada
Ahora el izquierdista ha dejado su traje militar y su anterior discurso marxista y habla de Dios, prometiendo respetar las empresas privadas y fomentar la inversión con mensajes de reconciliación con Estados Unidos, que apoyó a los contras que intentaron derrocar al sandinista.
EEUU advierte a los votantes
Washington ha advertido que las relaciones con Nicaragua, su apoyo y las inversiones podrían verse afectadas por una victoria de Ortega, en una intervención en el proceso electoral que fue condenada por observadores internacionales.
Los rivales conservadores, Eduardo Montealegre de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y José Rizo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que marchan segundo y tercero en las encuestas, basaron parte de sus anuncios proselitistas en imágenes de guerra con el fin de alejar el voto a Ortega.
Los analistas han dicho que el izquierdista perdería si va a una segunda vuelta, ya que se unirían sus adversarios, mientras que los observadores electorales de la Unión Europea dijeron que ven una tensa competición porque no hay un seguro ganador.
Quien resulte ganador de las elecciones deberá enfrentarse, entre otras cosas, a la tremenda pobreza que alcanza a un 80% de la población y según estimaciones privadas indican que existen un desempleo del 24 por ciento


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